miércoles, 14 de octubre de 2026

Receta sencilla para una noche de lunes de un larguísimo julio de 2026


¿Por qué elegir esta receta? 

  • Fácil preparación

  • Elementos que usted ya tiene en casa

  • Nutritiva


Instrucciones: 

  • Seleccione un tomate grande, rojo y firme. 

    • En caso de no tenerlo en casa, acuda a la tienda de conveniencia más cercana a su hogar. 

    • Si no hay una tienda de conveniencia cercana a su hogar, y si la relación con sus vecinos es de entera confianza, solicite pues un tomate a su vecino. 

    • Si la relación con sus vecinos no es cortés, sino más bien distante y fría, solicite a un familiar el producto en cuestión.

    • Si la relación con su familia, al igual que la de sus vecinos, es fría y distante, considere replantearse sus relaciones interpersonales.

    • Si al replantearse sus relaciones interpersonales, decide que sigue sin disponer de vecinos y  familiares a quienes solicitar un tomate, continúe con la receta únicamente cuando haya resuelto este inconveniente.

    • El del tomate por supuesto. 


- Una vez tenga usted el producto en cuestión, lávelo con copiosa agua y jabón, para así asegurar que el producto que está por consumir está libre de bacterias, virus, gérmenes, protozoarios y demás minúsculas formas de vida que tienen el poder de acabar con la suya. 

- Al haber realizado el paso anterior, proceda a cortar en finas rodajas el tomate. 

- Coloque las finas rodajas en un plato liso, puede usted seleccionar la forma en la que las irá colocando, siéntase en libertad, total creatividad y de buen ánimo al realizar esa elección. 

- Una vez colocadas las finas rodajas en el formato libre que haya usted seleccionado, espolvoree un poco de pimienta sobre ellas. 

- Repita el procedimiento ahora con sal, sal de mesa yodatada de preferencia. 

- Sal de mar si se decanta usted por trazas de minerales adicionales en su platillo.  

- Sal del Himalaya si prefiere la pretensión, el color rosa y sus niveles de yodo son los adecuados en un organismo sano.

- Es momento de verter de manera generosa, pero estética sobre las rodajas, la pimienta y la sal, un buen aceite de oliva: español, italiano, griego, portugués. En caso de no contar con aceite de oliva de alguna de estas respetables nacionalidades, puede usted avanzar con el de producción nacional, a su alcance en  la tienda de conveniencia, facilitado por un vecino o cedido por un familiar.

- Como punto cenital de esta receta, ha llegado el momento, de exprimir medio limón real sobre el platillo. 

- Mezcle con sus propias manos, o bien con utensilios de madera. 

- Disfrute

- Mientras disfruta, explore la opción de reconciliarse con vecinos y familiares. 

- En caso de que la reconciliación no sea una opción viable, planee entonces usted una venganza. 

- Reserve la venganza para otra noche.

Esta receta rinde para una persona. O para dos que todavía se hablan.


Macu.Kitschmacu


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