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martes, 2 de junio de 2026

Breakfast for lunch, or for dinner.

 


Breakfast for lunch, or for dinner. 

Breakfast for this day, 

Eggs as sun, sunny eggs. 

Sun as hell. 

Fame is jaune. 

But breakfast for lunch, or for dinner, 

Madame, s'il vous plaît and orange juice at midnight. 

At noon, pain au chocolat

For dinner, for lunch. 

Milky eyes. Cereal heart. 

Breakfast for dinner my love. 

Hash brown potatoes for the soul, 

ain't or not.

Je suis désolé, bacon. 

An extra portion of bacon.

Bacon, and milk, and eggs, and pain au chocolat, and your eyes. 

My fame, 

and my moon, and the stars, 

all above, 

all downstairs, 

All the sense, all the juice, an orange juice s'il vous plaît Monsieur. 

What time is it?

Time for sunny eggs, time for sleep, or for dreams?

Dove siamo, vicini alle stelle?

Le stelle ci sono di sugar, 

Double espresso, no sugar Madame

Break Fast mon amour. 

Breakfast at 9:00 PM, with all my best clothes. 

Niente, qui si mangia fuori dal tempo. 

Il tempo é sunny, sunny as the eggs, 

I ordered some sunny eggs 1.45 minutes ago. 

Where is my order Monsieur

Madame, I would like to have some coffee, 

and some pancakes and butter at 4:00 am for lunch. 

I would like to have a napkin, I need to clean some tears from my cup. 

Coffee, cup and tears, no milk from your eyes. 

For dinner, for lunch, for breakfast. 

Madame, Monsieur, myself. My sunny eggs, are gone. 


Macu.Kitschmacu

Verde

 


-¿Ya te fijaste?
-Fíjate en eso, ¿lo viste?
-En eso, eso que está ahí detrás de esa cosa verde.
-¿Lo ves?

Macu.Kitschmacu

Al mismo tiempo

 

Yo,

Antes, 

durante,

después. 

Tú, 

después, 

durante, 

antes. 

Nosotros. 

al mismo tiempo.


Macu.Kitschmacu

jueves, 14 de mayo de 2026

Hay que hacer la tarea

 
Decía David Ogilvy que hay que hacer la tarea.
¿Qué es eso?, es el paso que define todo, la historia va así: 
Según el buen David, no tendríamos oportunidad ínfima de hacer un buen advertising si es que primero no hacemos la tarea. Para él mismo, este era un proceso tedioso y aburrido, pero sin sustituto. 

Primero que todo hay que estudiar el producto que queremos promover, mientras más sepamos sobre él, es mucho más seguro que lleguemos a una gran idea para venderlo.
Por ejemplo, cuando llevó la cuenta de Rolls-Royce, pasó tres semanas leyendo sobre el auto, dando como resultado una frase que en su momento fue sumamente vendedora y que decía: “a sesenta millas por hora, el ruido más fuerte proviene del reloj eléctrico”.  Después de esta frase que se convirtió en titular, siguió un texto de 607 palabras que narraban un texto factual sobre el vehículo y sus bondades. 

Claramente en 2026, serían pocas las personas que leerían esta cantidad de palabras en un anuncio. Pero bueno, fue todo un cañonazo en su momento. 

Al conseguir la cuenta de Mercedes, siguió haciendo su tarea y envió a un equipo a la sede de Daimler - Benz en Stuttgart para pasar tres semanas ahí entrevistando a ingenieros. El resultado: Una campaña de anuncios largos y factuales, que incrementó las ventas de Mercedes de 10,000 a 40,000 unidades al año. 

Con estos dos ejemplos, creo que… es más claro definir que es hacer la tarea y esto es: investigar, profundizar, preguntar… ser curioso con respecto a ese tema en cuestión que traemos entre manos. 

Macu. Kitschmacu.

Y si

 


Y
Y si
Y si pasa
Y si pasa hoy
Y si pasa hoy mismo
Y si pasa hoy
Y si pasa
Y si
Y

Macu.Kitschmacu    

miércoles, 13 de mayo de 2026

Multiplicar hacia afuera para cerrar los pares

 

Hoy, 

mañana, 

azul, 

rojo, 

carne de res, 

el río corre al revès

tienes algo en el ojo, 

seguro lo guardaste en el baúl, 

siempre usas esa artimaña, 

Adiós. 


Macu.Kitschmacu

martes, 12 de mayo de 2026

Del verbo ir

 

—Le dije que fuera, ¿ya fue?
—No sé, no me he fijado… igual y sí, eh.
—A ver, ahora ve tú a ver si ya fue o si ya vino.

Macu.Kitschmacu

lunes, 11 de mayo de 2026

Todo lo demás

 


Hoy es 11 de mayo.

Son las 10 de la noche.

Estamos a 22 grados.

Hechos obvios. 

Todo lo demás, interpretable.

Macu.Kitschmacu

martes, 7 de abril de 2026

Texto mayor sobre asuntos menores


En confesiones de medianoche (o de medio día, o de media tarde, según el huso horario en el que usted, amable lector, decida desperdiciar su atención en estos textos), le cuento que —sin ánimos visibles, pero sí plausibles—:

Mis clases de pilates del día de hoy fueron fatales.
La maestra, impecable. La rutina, espectacular.
Yo y mis músculos, en franca disidencia.

No hice mucho, pero me duele todo. La fatalidad, entonces, no estaba en el objeto, sino en el sujeto.
Primera persona del singular. Siempre tan protagonista.

Entre todo eso que me duele —y otras dolencias más difíciles de estirar—, la cabeza ha sido constante.
¿Qué será?, me pregunto con una curiosidad que roza lo clínico.
Desfilan hipótesis: estrés, flojera, alimentación, sueño, hormonas, letargo, renuencia…
y, por supuesto, ese clásico de la mediana edad: existir.

Hoy también (o mañana, o dentro de un mes; usted sabrá cómo administrar este tiempo que yo claramente no administro), cumplí con lo mínimo indispensable en mis responsabilidades remuneradas.
De ocho a cinco.
El hoy, siempre tan perpetuo en mi interior cambiante, eligió —entre infinitas posibilidades— el taoísmo laboral.
Hacer lo justo. Y hacerlo con convicción filosófica.

Después del desastre físico (contrología, le llaman, con una fe que admiro), decidí cenar.
Quizá el dolor de cabeza fuese una baja de glucosa —hipótesis elegantemente ignorada en mi listado anterior—.
Así que me dirigí a un restaurante pequeño, ligeramente tugurioso, donde procedí a reponer, con entusiasmo y exceso, las calorías jamás gastadas.

Habrá notado, apreciable lector (lectora, si así lo prefiere), que no existe una secuencia cronológica lógica en este texto.
No ofreceré disculpas.
La coherencia está sobrevalorada.
Además, la vida tampoco se molesta en ordenar sus párrafos.

Mi gata duerme panza al techo mientras escribo esto, otorgando su vientre como ofrenda absoluta a los dioses del aire acondicionado y la vida sin responsabilidades.
Un referente moral, sin duda.

Sin más —y claramente con menos—, gracias por su interés en este texto profundamente irrelevante.

Les aprecio a la distancia. 

Macu.Kitschmacu. 

Pd. Recuerde usted, que todo lo anteriormente leído pudo haber sucedido en su hoy, pero ya no en el mio.


lunes, 6 de abril de 2026

Viernes de cada quince días

 


Eustaquio hacía muchas pausas al hablar, tenía el tiempo suficiente como para hacer esperar al otro.

Al que se pusiera frente a él y su taza de café. 

Tenía por costumbre cortarse el cabello, los viernes de cada quince días, a las 12, con el mismo peluquero de hace ya 40 años. 

Antelmo, el peluquero, cada vez durante 40 años, cortaba menos pelo de la cabeza de Eustaquio.

Eustaquio leía, pausado pero feroz. Dormía, poco pero con los arrebatos de un quinceañero. 

De ese que dejó de ser hace más de 70 años. No recuerda esa época, porque aún se siente ahí, no ha cambiado mucho, salvo el corte de cabello y las tazas de café.

Hoy es viernes a las doce. Antelmo lo espera, con la taza de café, las tijeras recién afiladas y la espuma en un frasquito. 

Hoy es viernes a las tres. Antelmo lo espera con una taza de café, las tijeras recién afiladas y la espuma en un frasquito. 

Hoy es viernes a las seis. Antelmo lo espera con una taza de café, las tijeras recién afiladas y la espuma en un frasquito. 

Hoy es viernes a las diez. Antelmo ya no espera con una taza de café, las tijeras recién afiladas y la espuma en un frasquito. 

Hoy es viernes a las once. Antelmo ya sabe que ya no esperará el otro viernes dentro de quince días, con una taza de café las tijeras recién afiladas y la espuma en un frasquito. 

Macu.Kitschmacu.

jueves, 2 de abril de 2026

Un diálogo entre el tiempo y el silencio

 

Mientras.

—¿Sonó?

—No.

—¿Escuchaste?

—Mientes.

—Diantres… —entre dientes—
sí escuché.

—¿Cuándo?

—Durante.

Antes
de ti, de mí.
Desde antes.

—¿Sientes?

—Sí.

—¿En ese instante?

—No.
Después.

Macu.Kitschmacu

martes, 31 de marzo de 2026

De haber sabido, Silvia


Mira, Silvia, es que siento que pasan tantas cosas y nomás no digo nada.

Aquí nomás veo, veo y callo, como dice el dicho.
Luego tú sabes que abre uno la boca y mmmmm…
Ya no sabe uno, así que mira, calladita mejor.

Aunque, Silvia… te diré: callar pesa.
Pesa en el pecho así muy raro; luego ese pesar se va a la cabeza, se va a los ojos.

La mirada ya no es la misma, ¿sabes? Hay como una tristeza, como algo ahí guardado que es de uno, pero no es de uno.

Luego, Silvia, vieras… pesa también un poquito más la sonrisa, pesan las dudas, y así va, de peso en peso, de silencio en silencio, haciéndose uno mismo silencio también.

Pesan y pasan los días, los meses; a veces quiero acordarme de los días que pasaron y vieras que no me acuerdo.

Nomás me acuerdo que el silencio no era tan grande, ni tan pesado, ni tan mi amigo.

Éramos apenas conocidos, Silvia.
De haber sabido.


Macu.Kitschmacu

martes, 17 de marzo de 2026

La belleza de lo cotidiano: Una oda a los pequeños detalles.

 

El texto corto
el acrílico aún húmedo
la gata dormida

el abanico sonando
el aire que corre
la luz en mi espalda

empieza la noche

la planta en la esquina
la pared que sostiene
una botella de agua

el espejo: un mundo
la silla espera
la cama: un portal

Macu.Kitschmacu

domingo, 15 de marzo de 2026

Qué bonito se siente sentir: Una reflexión sobre la sensibilidad.

 

Uno siente. 

¿Qué siente uno? 

Uno a veces siente que siente... 

¿Qué será? 

¿Será que se siente bonito? 

¡Qué bonito se siente sentir!

Macu.Kitschmacu

jueves, 26 de febrero de 2026

Samuel: Un cuento breve sobre la alienación y el cansancio emocional


Samuel, ¿esto será la vida o solo la mía?

Samuel,

quiero contarte algo, aunque no sé exactamente qué.

Me levanto con las tres alarmas de siempre.
Antes de que suenen, el celular vibra sobre el buró,
como un insecto atrapado debajo del vidrio.
El trabajo empieza antes que el resto,
como si el día tuviera prisa por empujarme.

Antes me enojaba.
Ahora siento algo que no sé nombrar.

No es tristeza.
No es cansancio.
Es otra cosa.

Me pregunto si así se siente cuando lo importante se va retirando en silencio,
como los clientes de un café al final de la noche.

Veo a todos tan tranquilos, tan ocupados en sus pendientes.
Las luces encendidas, las conversaciones breves,
la normalidad funcionando.

Y yo aquí, detenida, tratando de entender.

A veces pienso que es una etapa.
Otras, que no.

Tal vez debería hablar con Raquel.
Tal vez esto pasa por no decir nada.
Por guardar las palabras como monedas inútiles en el fondo del bolso.

No sé si está bien quedarse callada.
No sé si esto es la vida.
O sólo la mía.

Anoche, antes de dormir,
dejé el celular boca abajo
para que no vibrara sobre mi nombre.

Macu.Kitschmacu

miércoles, 25 de febrero de 2026

El tiempo es un traidor que camina de puntitas

 

—¿Te fijas, sobrino? El tiempo es un traidor que camina de puntitas. Pasa tan deprisa, fíjate, y pasa como si no quisiera la cosa, como si no pasara nada, que al rato, cuando ya se haya ido del todo, a lo mejor tú ni te vas a acordar de mí, y yo me voy a quedar ahí, hecha un suspiro en tu memoria.

Mira cómo se va el sol, ya le está dejando el campo libre a la luna, y yo aquí, mijo, sintiendo cómo se nos escurren las horas; se van como un chorro de agua con fuerza, de esas que te mojan la cara y no te dejan ni abrir los ojos. ¡Vieras qué ganas me dan a veces! Ganas de que el reloj se quedara parado, así, plantado en las diez de la mañana. Ni muy temprano para las prisas, ni muy tarde para los cansancios... las diez, cuando el sol apenas calienta los huesos y todo se ve tan bonito, tan clarito.

Otras veces, ¿sabes qué quisiera? Que fueran siempre las cuatro de la madrugada. A esa hora el mundo se calla, nadie te busca, nadie te pide nada; es un silencio de azúcar, un silencio bonito de la vida, mientras uno se queda ahí, bien envuelto entre las cobijas, como un tesoro guardado.

Pero no se puede, mijo, de veras que no se puede. Esto va, y va, y no se detiene por nadie.


Macu.Kitschmacu

domingo, 22 de febrero de 2026

Volver a volar

 

Esto de los fines de semana se van volando, 

volando como los pájaros, 

como los aviones, 

como los que tienen prisa, 

prisa de irse, de estar, de volver. 

Volver a volar.


Macu.Kitschmacu

domingo, 8 de febrero de 2026

Mira, Héctor, ahorita no: Crónica de un domingo a medio usar.


Mira, Héctor, ahorita no, ¿sí?

Ni yo sola me aguanto.

Ayer, sábado, hice un dramón en un desayuno familiar. Dramón de esos que empiezan chiquitos y, de pronto, ya están sentados a la mesa para el desayuno, la comida y la cena.

Después, en la tarde, comí como si no hubiera un mañana. Compré de todo. De verdad, de todo: tostitos, esquites, Maruchan. Pensé en una coquita, pero ya era mucho. Hasta tres señoras se me acercaron a preguntarme cómo se llamaba eso que había comprado, porque se veía buenísimo.

Tres.

Si supieran que lo compré para comérmelo yo sola.

El resto del día fue una resaca silenciosa. No dije mucho, pero pensé demasiado. El desayuno familiar regresaba en loop mientras yo seguía masticando la escena, no la comida.

Me cambié de cuarto porque tenía calor. Dormí bien, eso sí. Profundo. Como si el cuerpo hubiera decidido apagarme.

La gata me despertó a las 6:30 a. m. No perdona.
A las 7:30, otra vez.
Le di desayuno.
A las 9:30 volví a abrir los ojos.
Llegó la otra, se acurrucó conmigo y nos dormimos hasta las 10:30.
Me desperté de nuevo a las 12.

A las 12, Héctor.

No me pasaba algo así desde la secundaria.

Por un lado, bien. Por el otro, el domingo ya no era domingo: era una cosa a medio usar.

No quise salir. Y también hacía mucho que no hacía eso. Me quedé en casa, sin explicación pública. Puse una lavadora. Cambié la sábana de la otra cama. Terminé una película. Me dormí otro ratito.

Luego desperté con un dolorón de cabeza. De esos que no sabes si son deshidratación, azúcar o conciencia.

Ya me bañé. Me puse la pijama limpia. Aquí estoy.

El desayuno sigue ahí, sentado en algún rincón del día, pero ya no grita. Solo mira.

¿Tú cómo ves, Héctor?


Macu.Kitschmacu

jueves, 5 de febrero de 2026

Ana

 

Semana corta. 

Se corta Ana. 

Seca y harta.


Macu.Kitschmacu

miércoles, 4 de febrero de 2026

Uno espera

 

Uno espera.
Espera que uno espere.
Esperé a uno que nunca llegó.

Llegó el café caliente y las noticias impresas.
Las noticias por la mañana, un jueves de 1992.

En jueves la semana se siente distinta.
¿Diferente? En 1992 no sabe uno qué esperar.

Esperar el café caliente, eso sí.
Sí que ya las noticias uno las lee; eso espera uno.

Espero en áspera espera: esperé.

Esperé 1992 y aquí estamos en julio.
Estamos —no sé cómo— aquí.

No allá.
No ahí.
Aquí.

¿Cómo?

Uno y el café.
El café y las noticias.
Las noticias y la espera.
La espera, y es julio.
Es julio de 1992.

Eso sí.


Macu.Kitschmacu