
Y
Y si
Y si pasa
Y si pasa hoy
Y si pasa hoy mismo
Y si pasa hoy
Y si pasa
Y si
Y
Macu.Kitschmacu

Y
Y si
Y si pasa
Y si pasa hoy
Y si pasa hoy mismo
Y si pasa hoy
Y si pasa
Y si
Y
Macu.Kitschmacu

Hoy,
mañana,
azul,
rojo,
carne de res,
el río corre al revès
tienes algo en el ojo,
seguro lo guardaste en el baúl,
siempre usas esa artimaña,
Adiós.
Macu.Kitschmacu

Hoy es 11 de mayo.
Son las 10 de la noche.
Estamos a 22 grados.
Hechos obvios.
Todo lo demás, interpretable.
Macu.Kitschmacu

El texto corto
el acrílico aún húmedo
la gata dormida
el abanico sonando
el aire que corre
la luz en mi espalda
empieza la noche
la planta en la esquina
la pared que sostiene
una botella de agua
el espejo: un mundo
la silla espera
la cama: un portal
Macu.Kitschmacu

Samuel,
quiero contarte algo, aunque no sé exactamente qué.
Me levanto con las tres alarmas de siempre.
Antes de que suenen, el celular vibra sobre el buró,
como un insecto atrapado debajo del vidrio.
El trabajo empieza antes que el resto,
como si el día tuviera prisa por empujarme.
Antes me enojaba.
Ahora siento algo que no sé nombrar.
No es tristeza.
No es cansancio.
Es otra cosa.
Me pregunto si así se siente cuando lo importante se va retirando en silencio,
como los clientes de un café al final de la noche.
Veo a todos tan tranquilos, tan ocupados en sus pendientes.
Las luces encendidas, las conversaciones breves,
la normalidad funcionando.
Y yo aquí, detenida, tratando de entender.
A veces pienso que es una etapa.
Otras, que no.
Tal vez debería hablar con Raquel.
Tal vez esto pasa por no decir nada.
Por guardar las palabras como monedas inútiles en el fondo del bolso.
No sé si está bien quedarse callada.
No sé si esto es la vida.
O sólo la mía.
Anoche, antes de dormir,
dejé el celular boca abajo
para que no vibrara sobre mi nombre.
Macu.Kitschmacu

—Buenas, me da dos con todo.
Uno de tripa y el otro de asada, dorados, porfa.
Sí, con cebolla está bien.
Oye, y me das también una Coca, de las de vidrio, y un vasito con hielo.
Te encargo también un tenedor…
y de la salsita esa que ponen en la vasijita chiquita.
Ándale, de esa.
Mmm… no pusieron salsa de la roja.
Oye, te encargo salsa roja y cebolla curtida de pasada.
Ándale, sí, gracias.
Macu.Kitschmacu

—¿Dónde dejaste las llaves del carro?
—Arriba de la mesa, creo. No sé, creo que ahí. A ver, revisa.
—Mmm… no, no están. Pero ya llegó el recibo de la luz. O sea, tengo media hora buscando esas llaves y no las encuentro. Siempre haces lo mismo. No sabes dónde dejas las cosas y cuando las necesito, soy yo el que se chinga.
—¿Qué dices?… no te escuché.
—Me lleva la chingada contigo.
Macu.Kitschmacu