jueves, 14 de mayo de 2026

Hay que hacer la tarea

 
Decía David Ogilvy que hay que hacer la tarea.
¿Qué es eso?, es el paso que define todo, la historia va así: 
Según el buen David, no tendríamos oportunidad ínfima de hacer un buen advertising si es que primero no hacemos la tarea. Para él mismo, este era un proceso tedioso y aburrido, pero sin sustituto. 

Primero que todo hay que estudiar el producto que queremos promover, mientras más sepamos sobre él, es mucho más seguro que lleguemos a una gran idea para venderlo.
Por ejemplo, cuando llevó la cuenta de Rolls-Royce, pasó tres semanas leyendo sobre el auto, dando como resultado una frase que en su momento fue sumamente vendedora y que decía: “a sesenta millas por hora, el ruido más fuerte proviene del reloj eléctrico”.  Después de esta frase que se convirtió en titular, siguió un texto de 607 palabras que narraban un texto factual sobre el vehículo y sus bondades. 

Claramente en 2026, serían pocas las personas que leerían esta cantidad de palabras en un anuncio. Pero bueno, fue todo un cañonazo en su momento. 

Al conseguir la cuenta de Mercedes, siguió haciendo su tarea y envió a un equipo a la sede de Daimler - Benz en Stuttgart para pasar tres semanas ahí entrevistando a ingenieros. El resultado: Una campaña de anuncios largos y factuales, que incrementó las ventas de Mercedes de 10,000 a 40,000 unidades al año. 

Con estos dos ejemplos, creo que… es más claro definir que es hacer la tarea y esto es: investigar, profundizar, preguntar… ser curioso con respecto a ese tema en cuestión que traemos entre manos. 

Macu. Kitschmacu.

Y si

 


Y
Y si
Y si pasa
Y si pasa hoy
Y si pasa hoy mismo
Y si pasa hoy
Y si pasa
Y si
Y

Macu.Kitschmacu    

miércoles, 13 de mayo de 2026

Multiplicar hacia afuera para cerrar los pares

 

Hoy, 

mañana, 

azul, 

rojo, 

carne de res, 

el río corre al revès

tienes algo en el ojo, 

seguro lo guardaste en el baúl, 

siempre usas esa artimaña, 

Adiós. 


Macu.Kitschmacu

martes, 12 de mayo de 2026

Del verbo ir

 

—Le dije que fuera, ¿ya fue?
—No sé, no me he fijado… igual y sí, eh.
—A ver, ahora ve tú a ver si ya fue o si ya vino.

Macu.Kitschmacu

lunes, 11 de mayo de 2026

Todo lo demás

 


Hoy es 11 de mayo.

Son las 10 de la noche.

Estamos a 22 grados.

Hechos obvios. 

Todo lo demás, interpretable.

Macu.Kitschmacu

martes, 7 de abril de 2026

Julián

 


Julián, Julián, 

Julián Sorel. 

Macu. Kitschmacu

Texto mayor sobre asuntos menores


En confesiones de medianoche (o de medio día, o de media tarde, según el huso horario en el que usted, amable lector, decida desperdiciar su atención en estos textos), le cuento que —sin ánimos visibles, pero sí plausibles—:

Mis clases de pilates del día de hoy fueron fatales.
La maestra, impecable. La rutina, espectacular.
Yo y mis músculos, en franca disidencia.

No hice mucho, pero me duele todo. La fatalidad, entonces, no estaba en el objeto, sino en el sujeto.
Primera persona del singular. Siempre tan protagonista.

Entre todo eso que me duele —y otras dolencias más difíciles de estirar—, la cabeza ha sido constante.
¿Qué será?, me pregunto con una curiosidad que roza lo clínico.
Desfilan hipótesis: estrés, flojera, alimentación, sueño, hormonas, letargo, renuencia…
y, por supuesto, ese clásico de la mediana edad: existir.

Hoy también (o mañana, o dentro de un mes; usted sabrá cómo administrar este tiempo que yo claramente no administro), cumplí con lo mínimo indispensable en mis responsabilidades remuneradas.
De ocho a cinco.
El hoy, siempre tan perpetuo en mi interior cambiante, eligió —entre infinitas posibilidades— el taoísmo laboral.
Hacer lo justo. Y hacerlo con convicción filosófica.

Después del desastre físico (contrología, le llaman, con una fe que admiro), decidí cenar.
Quizá el dolor de cabeza fuese una baja de glucosa —hipótesis elegantemente ignorada en mi listado anterior—.
Así que me dirigí a un restaurante pequeño, ligeramente tugurioso, donde procedí a reponer, con entusiasmo y exceso, las calorías jamás gastadas.

Habrá notado, apreciable lector (lectora, si así lo prefiere), que no existe una secuencia cronológica lógica en este texto.
No ofreceré disculpas.
La coherencia está sobrevalorada.
Además, la vida tampoco se molesta en ordenar sus párrafos.

Mi gata duerme panza al techo mientras escribo esto, otorgando su vientre como ofrenda absoluta a los dioses del aire acondicionado y la vida sin responsabilidades.
Un referente moral, sin duda.

Sin más —y claramente con menos—, gracias por su interés en este texto profundamente irrelevante.

Les aprecio a la distancia. 

Macu.Kitschmacu. 

Pd. Recuerde usted, que todo lo anteriormente leído pudo haber sucedido en su hoy, pero ya no en el mio.