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jueves, 11 de junio de 2026

brrrr

 


Ese brrrr indiscreto que anuncia una presencia.

Ese brrrr indiscreto que anuncia dos presencias. 

Ese brrrr indiscreto que anuncia tres presencias.

Ese brrrr indiscreto que anuncia cuatro presencias.

Ese brrrr indiscreto que anuncia cinco presencias.

Ese brrrr indiscreto que anuncia seis presencias.

Ese brrrr indiscreto que anuncia siete presencias.

Ese brrrr indiscreto que anuncia ocho presencias.

Ese brrrr indiscreto que anuncia nueve presencias.

Ese brrrr indiscreto que anuncia diez presencias.


Macu.Kitschmacu

miércoles, 10 de junio de 2026

A esta hora



A esta hora dan ganas de comer.

También y seguido, dan ganas de tener otra vida, otro espacio, otra gente, otras palabras. 

Sí, de todo eso dan ganas a esta hora. 


Macu.Kitschmacu


lunes, 8 de junio de 2026

De forma simple

 

Pensó, 

mientras pensaba que pensaba, 

que pensó que, pensando, 

se piensa en encontrar lo que se perdió.

Se perdió a fuerza de hacer; 

por tanto, pensar no encuentra lo que se perdió.

¡Hay que hacer!, ¡Hay que hacer!, 

pensó.

domingo, 7 de junio de 2026

Que,



a la misma hora,

del mismo día,

las mismas palabras,

que,

no son a la misma hora, del mismo día, ni las mismas palabras.


Macu.Kitschmacu


martes, 2 de junio de 2026

Verde

 


-¿Ya te fijaste?
-Fíjate en eso, ¿lo viste?
-En eso, eso que está ahí detrás de esa cosa verde.
-¿Lo ves?

Macu.Kitschmacu

Al mismo tiempo

 

Yo,

Antes, 

durante,

después. 

Tú, 

después, 

durante, 

antes. 

Nosotros. 

al mismo tiempo.


Macu.Kitschmacu

jueves, 14 de mayo de 2026

Y si

 


Y
Y si
Y si pasa
Y si pasa hoy
Y si pasa hoy mismo
Y si pasa hoy
Y si pasa
Y si
Y

Macu.Kitschmacu    

miércoles, 13 de mayo de 2026

Multiplicar hacia afuera para cerrar los pares

 

Hoy, 

mañana, 

azul, 

rojo, 

carne de res, 

el río corre al revès

tienes algo en el ojo, 

seguro lo guardaste en el baúl, 

siempre usas esa artimaña, 

Adiós. 


Macu.Kitschmacu

martes, 12 de mayo de 2026

Del verbo ir

 

—Le dije que fuera, ¿ya fue?
—No sé, no me he fijado… igual y sí, eh.
—A ver, ahora ve tú a ver si ya fue o si ya vino.

Macu.Kitschmacu

martes, 7 de abril de 2026

Texto mayor sobre asuntos menores


En confesiones de medianoche (o de medio día, o de media tarde, según el huso horario en el que usted, amable lector, decida desperdiciar su atención en estos textos), le cuento que —sin ánimos visibles, pero sí plausibles—:

Mis clases de pilates del día de hoy fueron fatales.
La maestra, impecable. La rutina, espectacular.
Yo y mis músculos, en franca disidencia.

No hice mucho, pero me duele todo. La fatalidad, entonces, no estaba en el objeto, sino en el sujeto.
Primera persona del singular. Siempre tan protagonista.

Entre todo eso que me duele —y otras dolencias más difíciles de estirar—, la cabeza ha sido constante.
¿Qué será?, me pregunto con una curiosidad que roza lo clínico.
Desfilan hipótesis: estrés, flojera, alimentación, sueño, hormonas, letargo, renuencia…
y, por supuesto, ese clásico de la mediana edad: existir.

Hoy también (o mañana, o dentro de un mes; usted sabrá cómo administrar este tiempo que yo claramente no administro), cumplí con lo mínimo indispensable en mis responsabilidades remuneradas.
De ocho a cinco.
El hoy, siempre tan perpetuo en mi interior cambiante, eligió —entre infinitas posibilidades— el taoísmo laboral.
Hacer lo justo. Y hacerlo con convicción filosófica.

Después del desastre físico (contrología, le llaman, con una fe que admiro), decidí cenar.
Quizá el dolor de cabeza fuese una baja de glucosa —hipótesis elegantemente ignorada en mi listado anterior—.
Así que me dirigí a un restaurante pequeño, ligeramente tugurioso, donde procedí a reponer, con entusiasmo y exceso, las calorías jamás gastadas.

Habrá notado, apreciable lector (lectora, si así lo prefiere), que no existe una secuencia cronológica lógica en este texto.
No ofreceré disculpas.
La coherencia está sobrevalorada.
Además, la vida tampoco se molesta en ordenar sus párrafos.

Mi gata duerme panza al techo mientras escribo esto, otorgando su vientre como ofrenda absoluta a los dioses del aire acondicionado y la vida sin responsabilidades.
Un referente moral, sin duda.

Sin más —y claramente con menos—, gracias por su interés en este texto profundamente irrelevante.

Les aprecio a la distancia. 

Macu.Kitschmacu. 

Pd. Recuerde usted, que todo lo anteriormente leído pudo haber sucedido en su hoy, pero ya no en el mio.


lunes, 6 de abril de 2026

Viernes de cada quince días

 


Eustaquio hacía muchas pausas al hablar, tenía el tiempo suficiente como para hacer esperar al otro.

Al que se pusiera frente a él y su taza de café. 

Tenía por costumbre cortarse el cabello, los viernes de cada quince días, a las 12, con el mismo peluquero de hace ya 40 años. 

Antelmo, el peluquero, cada vez durante 40 años, cortaba menos pelo de la cabeza de Eustaquio.

Eustaquio leía, pausado pero feroz. Dormía, poco pero con los arrebatos de un quinceañero. 

De ese que dejó de ser hace más de 70 años. No recuerda esa época, porque aún se siente ahí, no ha cambiado mucho, salvo el corte de cabello y las tazas de café.

Hoy es viernes a las doce. Antelmo lo espera, con la taza de café, las tijeras recién afiladas y la espuma en un frasquito. 

Hoy es viernes a las tres. Antelmo lo espera con una taza de café, las tijeras recién afiladas y la espuma en un frasquito. 

Hoy es viernes a las seis. Antelmo lo espera con una taza de café, las tijeras recién afiladas y la espuma en un frasquito. 

Hoy es viernes a las diez. Antelmo ya no espera con una taza de café, las tijeras recién afiladas y la espuma en un frasquito. 

Hoy es viernes a las once. Antelmo ya sabe que ya no esperará el otro viernes dentro de quince días, con una taza de café las tijeras recién afiladas y la espuma en un frasquito. 

Macu.Kitschmacu.

jueves, 2 de abril de 2026

Un diálogo entre el tiempo y el silencio

 

Mientras.

—¿Sonó?

—No.

—¿Escuchaste?

—Mientes.

—Diantres… —entre dientes—
sí escuché.

—¿Cuándo?

—Durante.

Antes
de ti, de mí.
Desde antes.

—¿Sientes?

—Sí.

—¿En ese instante?

—No.
Después.

Macu.Kitschmacu

miércoles, 1 de abril de 2026

Cuestión de enfoque


 —Es lo mismo —dijo.

—Fíjate bien —respondió.
—Te estoy diciendo que es lo mismo —insistió.

—Mira, si te fijas en este lado, vas a ver una manchita roja que el otro no tiene —replicó.

—Oye… —contestó, mientras veía con certeza absoluta la manchita roja que no había notado en el primer vistazo.

—¿Mejor, no? Más bonito.

—Pues sí… pues sí —sonrió al aceptarlo.

Macu.Kitschmacu

martes, 31 de marzo de 2026

De haber sabido, Silvia


Mira, Silvia, es que siento que pasan tantas cosas y nomás no digo nada.

Aquí nomás veo, veo y callo, como dice el dicho.
Luego tú sabes que abre uno la boca y mmmmm…
Ya no sabe uno, así que mira, calladita mejor.

Aunque, Silvia… te diré: callar pesa.
Pesa en el pecho así muy raro; luego ese pesar se va a la cabeza, se va a los ojos.

La mirada ya no es la misma, ¿sabes? Hay como una tristeza, como algo ahí guardado que es de uno, pero no es de uno.

Luego, Silvia, vieras… pesa también un poquito más la sonrisa, pesan las dudas, y así va, de peso en peso, de silencio en silencio, haciéndose uno mismo silencio también.

Pesan y pasan los días, los meses; a veces quiero acordarme de los días que pasaron y vieras que no me acuerdo.

Nomás me acuerdo que el silencio no era tan grande, ni tan pesado, ni tan mi amigo.

Éramos apenas conocidos, Silvia.
De haber sabido.


Macu.Kitschmacu

martes, 17 de marzo de 2026

La belleza de lo cotidiano: Una oda a los pequeños detalles.

 

El texto corto
el acrílico aún húmedo
la gata dormida

el abanico sonando
el aire que corre
la luz en mi espalda

empieza la noche

la planta en la esquina
la pared que sostiene
una botella de agua

el espejo: un mundo
la silla espera
la cama: un portal

Macu.Kitschmacu

domingo, 15 de marzo de 2026

Qué bonito se siente sentir: Una reflexión sobre la sensibilidad.

 

Uno siente. 

¿Qué siente uno? 

Uno a veces siente que siente... 

¿Qué será? 

¿Será que se siente bonito? 

¡Qué bonito se siente sentir!

Macu.Kitschmacu

jueves, 26 de febrero de 2026

Samuel: Un cuento breve sobre la alienación y el cansancio emocional


Samuel, ¿esto será la vida o solo la mía?

Samuel,

quiero contarte algo, aunque no sé exactamente qué.

Me levanto con las tres alarmas de siempre.
Antes de que suenen, el celular vibra sobre el buró,
como un insecto atrapado debajo del vidrio.
El trabajo empieza antes que el resto,
como si el día tuviera prisa por empujarme.

Antes me enojaba.
Ahora siento algo que no sé nombrar.

No es tristeza.
No es cansancio.
Es otra cosa.

Me pregunto si así se siente cuando lo importante se va retirando en silencio,
como los clientes de un café al final de la noche.

Veo a todos tan tranquilos, tan ocupados en sus pendientes.
Las luces encendidas, las conversaciones breves,
la normalidad funcionando.

Y yo aquí, detenida, tratando de entender.

A veces pienso que es una etapa.
Otras, que no.

Tal vez debería hablar con Raquel.
Tal vez esto pasa por no decir nada.
Por guardar las palabras como monedas inútiles en el fondo del bolso.

No sé si está bien quedarse callada.
No sé si esto es la vida.
O sólo la mía.

Anoche, antes de dormir,
dejé el celular boca abajo
para que no vibrara sobre mi nombre.

Macu.Kitschmacu

jueves, 5 de febrero de 2026

Ana

 

Semana corta. 

Se corta Ana. 

Seca y harta.


Macu.Kitschmacu

miércoles, 21 de enero de 2026

No es de a huevo Roberto

 


—Oye, Roberto, ¿estás seguro de que quieres hacer esto? Ya lo habíamos platicado y no te notaba nada convencido, y ahora, de buenas a primeras, sales con que sí. ¿Qué te picó o qué?

Esto no es cualquier cosa. O sea, yo te había dicho que se me hacía bien, pero tampoco quiero que luego me estés echando esto en cara: que te presioné y todo lo que se te vaya a ocurrir después.

O sea, tampoco es de a huevo.

Razonalo. Medítalo. Porque luego te da por decidir al bravazo.


Macu.Kitschmacu

lunes, 19 de enero de 2026

Viernes a las siete

 


—¿Segura que quieres invitar a los compadres a cenar el viernes?

—Sí… ¿por qué no?

—A ver, Brenda, tú sabes que Pepe es mi amigo desde la prepa, pero eso no quiere decir que me caiga bien del todo. Es buena gente y todo eso, pero desde que se siente tocado por los dioses en la chamba está inamamable.

El otro día, en su despacho —ya ves que fui porque me está ayudando a revisar los contratos del sindicato—, se la pasó contándome de su colección de perfumes. Que más de 300 mil pesos en perfumes. O sea, Brenda… tampoco es como que él y la comadre tengan vida de millonarios. Tú sabes.

—¡Iiiiiii! ¿Apoco eso te contó?

—Sí, ¿no te había dicho?

Y pues, la verdad, Brenda, no estoy de humor para estar oyendo esas mamadas.

—Mira, Rodrigo, ¿qué son tres horas? O sea, que vengan a la casa, cenamos, vinito, platicamos los cuatro y nos la pasamos bien.

Hace como tres meses que no los vemos. Vi a la comadre en el súper hace como una semana y la vi muy normal, simpática… bueno, con la misma ropa de hace como cinco años y su mismo peinadito de hace como veinte… No sé cómo te dice el compadre que su colección de seiscientos mil pesos.

—Trescientos, Brenda. Trescientos.

—Bueno, lo que sea. Yo la vi muy normalita, hasta jodidona un poquito.

—¿Entonces?

—Pásame el control, ya se acabó el programa.

—¿Viernes a las siete? Pido del asiático que te gusta.


Macu.Kitschmacu