
—¿Dónde dejaste las llaves del carro?
—Arriba de la mesa, creo. No sé, creo que ahí. A ver, revisa.
—Mmm… no, no están. Pero ya llegó el recibo de la luz. O sea, tengo media hora buscando esas llaves y no las encuentro. Siempre haces lo mismo. No sabes dónde dejas las cosas y cuando las necesito, soy yo el que se chinga.
—¿Qué dices?… no te escuché.
—Me lleva la chingada contigo.
Macu.Kitschmacu
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