lunes, 6 de abril de 2026

Viernes de cada quince días

 


Eustaquio hacía muchas pausas al hablar, tenía el tiempo suficiente como para hacer esperar al otro.

Al que se pusiera frente a él y su taza de café. 

Tenía por costumbre cortarse el cabello, los viernes de cada quince días, a las 12, con el mismo peluquero de hace ya 40 años. 

Antelmo, el peluquero, cada vez durante 40 años, cortaba menos pelo de la cabeza de Eustaquio.

Eustaquio leía, pausado pero feroz. Dormía, poco pero con los arrebatos de un quinceañero. 

De ese que dejó de ser hace más de 70 años. No recuerda esa época, porque aún se siente ahí, no ha cambiado mucho, salvo el corte de cabello y las tazas de café.

Hoy es viernes a las doce. Antelmo lo espera, con la taza de café, las tijeras recién afiladas y la espuma en un frasquito. 

Hoy es viernes a las tres. Antelmo lo espera con una taza de café, las tijeras recién afiladas y la espuma en un frasquito. 

Hoy es viernes a las seis. Antelmo lo espera con una taza de café, las tijeras recién afiladas y la espuma en un frasquito. 

Hoy es viernes a las diez. Antelmo ya no espera con una taza de café, las tijeras recién afiladas y la espuma en un frasquito. 

Hoy es viernes a las once. Antelmo ya sabe que ya no esperará el otro viernes dentro de quince días, con una taza de café las tijeras recién afiladas y la espuma en un frasquito. 

Macu.Kitschmacu.

jueves, 2 de abril de 2026

Un diálogo entre el tiempo y el silencio

 

Mientras.

—¿Sonó?

—No.

—¿Escuchaste?

—Mientes.

—Diantres… —entre dientes—
sí escuché.

—¿Cuándo?

—Durante.

Antes
de ti, de mí.
Desde antes.

—¿Sientes?

—Sí.

—¿En ese instante?

—No.
Después.

Macu.Kitschmacu

miércoles, 1 de abril de 2026

Cuestión de enfoque


 —Es lo mismo —dijo.

—Fíjate bien —respondió.
—Te estoy diciendo que es lo mismo —insistió.

—Mira, si te fijas en este lado, vas a ver una manchita roja que el otro no tiene —replicó.

—Oye… —contestó, mientras veía con certeza absoluta la manchita roja que no había notado en el primer vistazo.

—¿Mejor, no? Más bonito.

—Pues sí… pues sí —sonrió al aceptarlo.

Macu.Kitschmacu

martes, 31 de marzo de 2026

De haber sabido, Silvia


Mira, Silvia, es que siento que pasan tantas cosas y nomás no digo nada.

Aquí nomás veo, veo y callo, como dice el dicho.
Luego tú sabes que abre uno la boca y mmmmm…
Ya no sabe uno, así que mira, calladita mejor.

Aunque, Silvia… te diré: callar pesa.
Pesa en el pecho así muy raro; luego ese pesar se va a la cabeza, se va a los ojos.

La mirada ya no es la misma, ¿sabes? Hay como una tristeza, como algo ahí guardado que es de uno, pero no es de uno.

Luego, Silvia, vieras… pesa también un poquito más la sonrisa, pesan las dudas, y así va, de peso en peso, de silencio en silencio, haciéndose uno mismo silencio también.

Pesan y pasan los días, los meses; a veces quiero acordarme de los días que pasaron y vieras que no me acuerdo.

Nomás me acuerdo que el silencio no era tan grande, ni tan pesado, ni tan mi amigo.

Éramos apenas conocidos, Silvia.
De haber sabido.


Macu.Kitschmacu

martes, 17 de marzo de 2026

La belleza de lo cotidiano: Una oda a los pequeños detalles.

 

El texto corto
el acrílico aún húmedo
la gata dormida

el abanico sonando
el aire que corre
la luz en mi espalda

empieza la noche

la planta en la esquina
la pared que sostiene
una botella de agua

el espejo: un mundo
la silla espera
la cama: un portal

Macu.Kitschmacu

domingo, 15 de marzo de 2026

Qué bonito se siente sentir: Una reflexión sobre la sensibilidad.

 

Uno siente. 

¿Qué siente uno? 

Uno a veces siente que siente... 

¿Qué será? 

¿Será que se siente bonito? 

¡Qué bonito se siente sentir!

Macu.Kitschmacu

jueves, 26 de febrero de 2026

Samuel: Un cuento breve sobre la alienación y el cansancio emocional


Samuel, ¿esto será la vida o solo la mía?

Samuel,

quiero contarte algo, aunque no sé exactamente qué.

Me levanto con las tres alarmas de siempre.
Antes de que suenen, el celular vibra sobre el buró,
como un insecto atrapado debajo del vidrio.
El trabajo empieza antes que el resto,
como si el día tuviera prisa por empujarme.

Antes me enojaba.
Ahora siento algo que no sé nombrar.

No es tristeza.
No es cansancio.
Es otra cosa.

Me pregunto si así se siente cuando lo importante se va retirando en silencio,
como los clientes de un café al final de la noche.

Veo a todos tan tranquilos, tan ocupados en sus pendientes.
Las luces encendidas, las conversaciones breves,
la normalidad funcionando.

Y yo aquí, detenida, tratando de entender.

A veces pienso que es una etapa.
Otras, que no.

Tal vez debería hablar con Raquel.
Tal vez esto pasa por no decir nada.
Por guardar las palabras como monedas inútiles en el fondo del bolso.

No sé si está bien quedarse callada.
No sé si esto es la vida.
O sólo la mía.

Anoche, antes de dormir,
dejé el celular boca abajo
para que no vibrara sobre mi nombre.

Macu.Kitschmacu