jueves, 18 de diciembre de 2025

El oficio de las palabras

 


Un cuento sobre el cansancio suave, la validación ajena y todas esas manos que opinan sobre nuestros colores sin haber visto jamás cómo late nuestro color por dentro. Entre licenciados, asistentes, correcciones y cambios caprichosos, se abre una rendija: la voz de una mujer que escribe para no perderse y que encuentra, en sus propias palabras, el único refugio que no exige permisos. “El oficio de las palabras” es un retrato íntimo (y a ratos irónicamente doloroso) de lo que significa crear mientras el mundo insiste en editarte.

Un texto para leer acostada, con luz tibia y un poco de calma, para recordar que también merecemos un rincón donde recomponernos la vida —aunque sea por unos minutos.

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 Mil gracias, 

Macu.Kitschmacu

domingo, 14 de diciembre de 2025

11:43 de la noche

 



A esa hora pasan cosas.

Cuando el ruido baja.
Cuando una se escucha.

Grabé algo.
Ahora está en Spotify: 
🎧 Kitschmacu. Habemus Podcast — Temporada 2.    <---- Clic ahí

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Nos escuchamos, nos leemos. 

Macu.Kitschmacu.


viernes, 14 de noviembre de 2025

Sábado


 Era tan temprano que aún no se escuchaban los camiones que pasan por el bulevar detrás de mi casa.

Tenía tanto sueño, pero le gané al despertador.

Abrí el clóset, busqué mi uniforme:
blusa azul cielo,
falda azul marino.

Primero la blusa.
El botón que va después del del cuello me lo abrocho primero; así evito que me quede chueca.
Luego la falda.
Blusa fajada, calcetas blancas, zapatos negros.
Lista.

No pasan los camiones. Qué raro.
Mis papás no se han levantado.
No se escucha a nadie en la cocina.
La luz de la escalera está apagada.

Cierro el clóset.
Me abrocho las agujetas.

Ayer fue la clase de deportes.
Después tuvimos la de la maestra Sarita.
Ayer fue viernes.

He madrugado el sábado.

Por eso no pasaban los camiones.
Por eso la cocina está en silencio,
la escalera oscura,
y mi casa durmiendo.

jueves, 13 de noviembre de 2025

Qué hacer cuando la nostalgia se antoja a chocolate Toblerone (guía breve)


 

⏱️ 1 min de lectura

Instrucciones para abrir un Toblerone cuando la nostalgia te pique

1. Rompe un triángulo, aunque no sea el más perfecto.

2. Muérdelo por la esquina, como si ese fuera el orden natural.

3. No pienses en la persona que te regaló el primero.

4. O sí. A veces se vale.

5. Recuerda que la nostalgia no engorda, pero sí aprieta.

6. Termínatelo con calma. Saboréalo. 

7. Y cuando acabes, piensa si el antojo era chocolate…
o un abrazo que no llegó.

Macu.Kitschmacu

✨ “A veces la dulzura que buscamos no está en el chocolate, sino en lo que nos recordó.” ✨
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miércoles, 12 de noviembre de 2025

A ver, ven.

 


A ver, ven.

Seguro no estás haciendo nada.
Ayúdame y ve a echarle agua a la plancha, que tengo todo esto que planchar.
De veras que no piensan en uno, nomás enpuercan ropa como si una no tuviera otra cosa que hacer más que estar lavando y planchando.

Ve nomás…
Mal van a estar listas cuando otra vez hay que hacer lo mismo.
Ya ni la muelen, de veras.

Mira, échale agua a la plancha aquí, en este hoyito, pero agua de garrafón, porque con agua de la llave luego dicen que se echan a perder por el sarro.
Eso le pasó a una muchacha que trabaja conmigo: le echaba agua de la llave a su plancha y le duró bien poquito.

¿Ya?
Bueno.

Ahora ve y moja estos trapitos, y los exprimes bien.
¡Ve nomás cómo me los traes, estilando!
Vuelve a exprimirlos con ganas, que me van a mojar la ropa.
Con estos trapitos voy a marcar la raya de la manga de las camisas.

De veras, yo no sé cómo hay gente que va por la vida así, sin plancharse la ropa.

Exprime bien esos trapos, que yo no me puedo mojar porque estoy caliente por la plancha,
y luego salen reumas.

Los doctores dicen que no es cierto, pero por eso las señoras de antes duraban tanto: porque se cuidaban.

Ahora sí los dejaste bien.
Yo te hablo ya que necesite algo.
Vete a hacer lo que estabas haciendo.
Tráeme agua, ya me dio sed.

Macu.Kitschmacu

domingo, 9 de noviembre de 2025

Manuel, contesta el teléfono.

 


⏱️ Tiempo de lectura: 1 min

☎️ Manuel, contesta el teléfono

“A veces la vida suena más fuerte cuando fingimos que no la escuchamos.” ✨

Manuel, contesta el teléfono.

¡Que lo contestes, te digo!

Si es mi comadre, dile que no estoy…

Pero no le digas que estás solo.

Si es tu papá, dile que me estoy bañando; no quiero hablar con él.

Si es tu tía, dile que le devuelvo la llamada ya que se termine la novela.

Manuel, ¿qué estás haciendo que no vas a contestar?

¡Manuel!...

Si es la señora de las colchas, dile que venga mañana, miércoles, por el abono; ya se lo tengo listo.

¿Manuel, me oyes?

¡Córrele, que ya tiene mucho sonando ese teléfono!

Válgame, Manuel, un timbrido más y me vas a conocer…

¿Número equivocado?

¿Ves? Por eso es mejor que tú contestes.

Macu.Kitschmacu

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domingo, 19 de octubre de 2025

Habrá que reconocer la letra


Compartimos el silencio como si fuera un idioma antiguo que solo nosotros entendemos.

Nos habita la distancia, pero en algún rincón de la memoria seguimos respirando al mismo ritmo.

Tu voz aún roza mi oído en las noches más quietas, y yo le hablo al aire como si el aire supiera devolverte.

El tiempo pasa, claro, pero pasa distinto.

Fuimos vidas paralelas, condenadas a encontrarse solo por instantes: tangentes de memorias que aún arden bajo la piel.

Hemisferios, kilómetros, meses… la geografía de lo imposible.

Nos quedan los recuerdos, esos presentes sin futuro, esos pasados que lo saben todo.

A veces río y escucho mi propia risa, que rebota como el eco, como una casa donde ya nadie vive.

No somos lo que fuimos, ni fuimos lo que recordamos.

Quizá nunca lo seremos.

Pero algo de nosotros sigue ahí, suspendido en el aire que compartimos sin saberlo.

Así pasa la vida: como una carta que viaja sin destino, pero con el corazón entero en el sobre.

Así van las almas, con remitente y destinatarios; viajan en las manos del tiempo, que entrega —en orden perfecto— el contenido del sobre.

Habrá que reconocer la letra.

Macu. Kitschmacu