miércoles, 21 de enero de 2026

No es de a huevo Roberto

 


—Oye, Roberto, ¿estás seguro de que quieres hacer esto? Ya lo habíamos platicado y no te notaba nada convencido, y ahora, de buenas a primeras, sales con que sí. ¿Qué te picó o qué?

Esto no es cualquier cosa. O sea, yo te había dicho que se me hacía bien, pero tampoco quiero que luego me estés echando esto en cara: que te presioné y todo lo que se te vaya a ocurrir después.

O sea, tampoco es de a huevo.

Razonalo. Medítalo. Porque luego te da por decidir al bravazo.


Macu.Kitschmacu

martes, 20 de enero de 2026

Sweet reminders

 

Sweet reminders:


No todo lo que te cansa merece tu energía.
Aprender a soltar también es una forma de inteligencia y ayuda a crecer, a hacer espacio.

La gente no te trata como eres, te trata como puede.
Eso libera mucho resentimiento. Todo es un espejo.

Si algo te duele en silencio, podrìa doler en grande después.
Hablar no siempre arregla, pero casi siempre aligera. Es bueno, muy bueno hablar con personas profesionales.

No confundas costumbre con amor, ni tranquilidad con felicidad.
Son primas, no hermanas.

Tu vida no tiene que parecerse a la de nadie para estar bien hecha.
Solo tiene que sentirse tuya.


lunes, 19 de enero de 2026

Viernes a las siete

 


—¿Segura que quieres invitar a los compadres a cenar el viernes?

—Sí… ¿por qué no?

—A ver, Brenda, tú sabes que Pepe es mi amigo desde la prepa, pero eso no quiere decir que me caiga bien del todo. Es buena gente y todo eso, pero desde que se siente tocado por los dioses en la chamba está inamamable.

El otro día, en su despacho —ya ves que fui porque me está ayudando a revisar los contratos del sindicato—, se la pasó contándome de su colección de perfumes. Que más de 300 mil pesos en perfumes. O sea, Brenda… tampoco es como que él y la comadre tengan vida de millonarios. Tú sabes.

—¡Iiiiiii! ¿Apoco eso te contó?

—Sí, ¿no te había dicho?

Y pues, la verdad, Brenda, no estoy de humor para estar oyendo esas mamadas.

—Mira, Rodrigo, ¿qué son tres horas? O sea, que vengan a la casa, cenamos, vinito, platicamos los cuatro y nos la pasamos bien.

Hace como tres meses que no los vemos. Vi a la comadre en el súper hace como una semana y la vi muy normal, simpática… bueno, con la misma ropa de hace como cinco años y su mismo peinadito de hace como veinte… No sé cómo te dice el compadre que su colección de seiscientos mil pesos.

—Trescientos, Brenda. Trescientos.

—Bueno, lo que sea. Yo la vi muy normalita, hasta jodidona un poquito.

—¿Entonces?

—Pásame el control, ya se acabó el programa.

—¿Viernes a las siete? Pido del asiático que te gusta.


Macu.Kitschmacu

viernes, 16 de enero de 2026

La respuesta

 

Te amo, le dijo.
El silencio respondió.

Macu.Kitschmacu

jueves, 15 de enero de 2026

¿Y cuándo se ven o qué?

 

—¿Qué hiciste, qué?… no puedo creerlo. Nada más a ti se te ocurren esas cosas.

—¿Y ahora qué vas a hacer?

—N’ombre… ¿cómo así?

—Te digo que nada más a ti se te ocurre eso.

—Oye, pero a ver… pensándolo bien, no estuvo tan mal. Digo, pero a ver cómo se lo toma.

—¿Y cuándo se ven o qué?

Macu.Kitschmacu

miércoles, 14 de enero de 2026

Desayuno de domingo


—Buenas, me da dos con todo.
Uno de tripa y el otro de asada, dorados, porfa.
Sí, con cebolla está bien.

Oye, y me das también una Coca, de las de vidrio, y un vasito con hielo.
Te encargo también un tenedor…
y de la salsita esa que ponen en la vasijita chiquita.

Ándale, de esa.

Mmm… no pusieron salsa de la roja.

Oye, te encargo salsa roja y cebolla curtida de pasada.
Ándale, sí, gracias.

Macu.Kitschmacu

martes, 13 de enero de 2026

Media hora buscándote

 

—¿Dónde dejaste las llaves del carro?
—Arriba de la mesa, creo. No sé, creo que ahí. A ver, revisa.

—Mmm… no, no están. Pero ya llegó el recibo de la luz. O sea, tengo media hora buscando esas llaves y no las encuentro. Siempre haces lo mismo. No sabes dónde dejas las cosas y cuando las necesito, soy yo el que se chinga.

—¿Qué dices?… no te escuché.

—Me lleva la chingada contigo.

Macu.Kitschmacu


lunes, 12 de enero de 2026

Cómo aprendimos a caminar con zapatos prestados

 

Pensaba ella que tenía muchas cosas que contar.
Pero para contar, primero, había que escuchar.

Escuchó.

Escuchó cómo el ser humano se conjuga a sí mismo
en verbos cansados,
en pasados que no se sueltan,
en oraciones que siempre terminan en yo.

La broma pasó frente a ella
con sonrisa prestada.
Vista de cerca, con el bisturí del oído,
no era broma:
era una herida pequeña
lanzada contra el amigo que también es enemigo.
Cosa de trincheras.

Luego vino el consejo.
Ese animal tímido que parece amor
y en realidad es miedo.
A fulanito le pasó lo mismo, dicen.
Haz lo mismo.
Y uno empieza a caminar una vida que no pidió,
con pasos ajenos,
con zapatos prestados.

Fulano y el aconsejado no se conocen.
Pero ya se heredan el destino.

Cosa de rutas seguras.

En las reuniones,
cada quien deja su dolor sobre la mesa
como quien deja el abrigo.
El jefe, la pareja, la ausencia,
los padres, los hijos,
los amigos que ya no están.

Se conversa el dolor.
Se brinda con él.
Se le canta.

Uno llega con un miedo.
Se va con cinco.

Y en medio queda la amistad,
temblando,
sin saber si une
o simplemente acompaña a los miedos.

Macu.Kitschmacu

domingo, 11 de enero de 2026

Volar en el Concorde

 


Volar en el Concorde.

Hasta el nombre era bonito.

Macu.Kitschmacu.