jueves, 21 de agosto de 2025

Cosas de señora: 5 hábitos cotidianos que me traicionan

 

👜 Cinco cosas que hago como señora aunque no me guste admitirlo

⏱ Tiempo de lectura: 2 minutos

Pensé que jamás me iba a pasar. “Eso es de tías”, decía con un aire de suficiencia. Pero heme aquí, estimado lector, descubriendo que la señora se me aparece en los momentos más insospechados.

La primera señal fue ese extraño orgullo que me da cuando guardo bolsas dentro de bolsas. Un sistema de archivo tan sofisticado como absurdo. El segundo síntoma: emocionarme hasta lo ridículo porque un tupper cierra perfecto. Ese “clic” suena más gratificante que cualquier notificación en el celular.

Y sí, también caí en la gran conversación meteorológica: “¿Qué calor, verdad?” lo digo como si fuera breaking news, aunque nadie me lo haya preguntado. De pronto me descubro charlando con las señoras de la tintorería cuando voy por la ropa planchada, como si ellas fueran mis corresponsales en la vida real.

La prueba definitiva: echo limón a todo. Absolutamente a todo. Porque “cura, limpia y mejora”. ¿Quién necesita fe religiosa cuando se tiene un cítrico omnipotente?

Al final, lo confieso con resignación y un poco de coquetería: la señora en mí ya no pide permiso. Se instala, acomoda, guarda en silencio… y atesora su colección de tuppers como si fueran piezas de Baccarat.

✨ Porque ser señora no es una etapa… ¡es un superpoder que viene con bolsas, tuppers y mucho limón!

😂 También te puede interesar (consejo de señora): Consejos furtivos para vivir con más ligereza...

— Macu.Kitschmacu

📤 Compartir en: Facebook | X | LinkedIn | WhatsApp | Telegram

miércoles, 20 de agosto de 2025

Instrucciones para sobrevivir a la víspera (Cortázar lo diría así)

⏱ Tiempo de lectura: 3 minutos

Para identificarse, basta mirarse al espejo y descubrir que no se es una sino dos: la que pone mala cara y la que la observa. No hace falta certificado médico, con la certeza de que en tres segundos puede convertirse de oveja tierna a dragón incendiario, alcanza.

No discutir. Nunca discutir. Si se contradice, mejor aplaudirle. La contradicción es un arte marcial. Cuando se escuche decir “ugh, qué hueva todo”, se recomienda beber un vaso de agua, caminar en círculos, inhalar y exhalar, inhalar y exhalar, repetirlo, siempre repetirlo, hasta que el eco lo vuelva casi música.

El equipo necesario es mínimo y suficiente: audífonos para escuchar un poco de buena música, el podcast preferido con las palabras adecuadas… las cotidianas, las cuánticas, papitas con limón como salvavidas, un litro de té de hierbabuena para que el mundo se entibie un poco, y una libreta para apuntarle improperios cariñosos a las cosas que respiran y después, si queda tiempo, hacerlas poesía.

En cuanto a las relaciones sociales, conviene activar el modo avión emocional: contestar con monosílabos, con emojis que son como jeroglíficos de la incomunicación. Practicar el rolling eye frente al espejo hasta lograr que parezca un lenguaje secreto. Uno íntimo y personal.

Duración del fenómeno: indeterminada, aunque los cronistas coinciden en que desaparece cuando llega el pastel. Ahí la amargura se disuelve en azúcar y el dragón se duerme después de soplar las velas. Al día siguiente, nadie entiende cómo la oveja reapareció tan luminosa.

¿Será que es verdad la catarsis precumpleañera?

✨ La víspera de un dragón que solo el pastel sabe domesticar.

🔗 También te puede interesar: Volviendo a ti verás

— Macu.Kitschmacu

📤 Compartir en: Facebook | X | LinkedIn | WhatsApp | Telegram

martes, 19 de agosto de 2025

De osos escondidos a sirenas censuradas: 10 datos curiosos de marcas

 


🔟 Datos curiosos de marcas (sin fuentes, pero con mucho mito)

⏱ Tiempo de lectura: 2 minutos

En información que claramente no tiene citas bibliográficas ni respaldo de al menos tres autores posteriores a 2012. Aquí un bonito compendio de leyendas urbanas de algunas marcas:

  1. Toblerone y el oso escondido 🐻. La montaña de su logo (Matterhorn) tiene un oso camuflado, homenaje a la ciudad suiza de Berna, llamada “la ciudad de los osos”.
  2. Nike y el Swoosh. Lo diseñó una estudiante por 35 dólares en 1971. Hoy es uno de los logos más valiosos del mundo, pero en ese momento a Phil Knight “no le convencía mucho”.
  3. Coca-Cola en verde. La fórmula original de 1886 era verdosa. El color marrón se lo dio el caramelo añadido después para uniformar la bebida.
  4. Barbie y su nombre real. No se llama Barbie, se llama Barbara Millicent Roberts. La creadora le puso el nombre de su hija.
  5. Starbucks y la sirena cortada 🧜‍♀️. El logo original mostraba una sirena de dos colas completa (tomado de un grabado nórdico del siglo XVI). Era tan “atrevido” que tuvieron que recortarlo con los años hasta dejarla solo de cintura para arriba.
  6. Lego = Jugar bien. “Lego” viene del danés leg godt que significa “jugar bien”. Lo curioso: en latín significa “yo ensamblo”. Coincidencia que les cayó como anillo al dedo.
  7. Chanel No. 5 y la NASA 🚀. Fue el primer perfume en viajar al espacio. Una astronauta se lo llevó en una misión como símbolo de femineidad entre puro olor a metal.
  8. KFC y la barba flotante 👨🏻‍🦳. En su logo, mucha gente cree que el moño de “Colonel Sanders” es su cuerpo de palitos. En 2016 Twitter explotó con memes sobre “KFC Stickman”.
  9. Apple y la multa millonaria. Antes de ser gigante tech, Apple fue demandada por Apple Corps, la compañía de The Beatles. El acuerdo inicial era que Apple “nunca se metería en la música”… hasta que llegó iTunes.
  10. Marlboro y el cowboy irónico 🤠. El Marlboro Man fue pensado para “hacer que fumar pareciera masculino”. Tres de los actores que lo interpretaron murieron de enfermedades relacionadas con el tabaco.

✨ La publicidad es mitad historia oficial, mitad leyenda urbana. Y en esa mezcla se esconden las mejores anécdotas.

🔗 También te puede interesar: 10 logos brand fact interesantes...

— Macu.Kitschmacu

📤 Compartir en: Facebook | X | LinkedIn | WhatsApp | Telegram

lunes, 18 de agosto de 2025

El inquilino del malhumor

 


⏱ Tiempo de lectura: 2 minutos

Llevo dos días queriendo sacudirme este malhumor que se me quedó pegado como sombra.

Llegó sin aviso, se instaló. Pensé que sería discreto, como esos huéspedes que apenas se notan, que saben cuándo irse, que agradecen con una sonrisa la hospitalidad y desaparecen.

Este no.

Ayer se metió en mi cama como perro guardián. Me acompañó al súper, a pagar la luz, a comprar la comida de mis gatas. Se sentó conmigo a acomodar la despensa y hasta opinó sobre recetas de cocina. Lo peor es que tenía razón: salieron buenas.

Le ofrecí comedias, risas enlatadas, pastelitos con azúcar suficiente para tumbar a un caballo. Nada. El malhumor permaneció, con esa seriedad suya de huésped que no piensa irse nunca.

Probé la cortesía, la impaciencia, hasta el viejo truco de la siesta para ignorarlo. Nada. El inquilino no se inmuta, no se mueve, sigue ahí con su maleta invisible.

Y entonces pienso que quizás un día se largue, pero que ya aprendió el truco del regreso.

Conoce la dirección, sabe la contraseña del timbre.

El malhumor, como ciertos amigos, no se despide: se ausenta un rato y vuelve cuando quiere, silbando.

✨ Hasta el malhumor sabe hacer hogar cuando uno le deja la puerta entreabierta.

Macu.Kitschmacu

📤 Compartir en:

Facebook | X | LinkedIn | WhatsApp | Telegram

🌙 ¿Te gustó este cuentito? Entonces sigue leyendo: Secretos de lo cotidiano

domingo, 17 de agosto de 2025

Reunión de nada: cuando el silencio no vino


⏱ Tiempo de lectura: 1.5 minutos

Para escuchar haría falta silencio, pero claro, el silencio no vino a la reunión.

Vino la broma repetida tres veces, vino el chiste disfrazado de verdad y la verdad disfrazada de chiste.

Vino el murmullo, el zumbido, el ir y venir de frases que no sabían a dónde ir.

Las conversaciones eran globos desinflados, rebotando contra las paredes, buscando un hilo que nunca llegó.

Cada quien hablaba para todos de sí mismo, todos juraban escuchar.

Un yoyó aquí, otro allá, girando en el aire y enredándose en su propio hilo.

La mesa se volvió una pista de egos en duelo, un torneo de frases inconexas.

Las palabras flotaban, los cuerpos fingían presencia.

Era una reunión, decían.

Reunión de amigos, reunión de problemas, reunión de nada.

Reunión de vacío, que se suma con los otros vacíos.

¿Cómo se mide el vacío? ¿Se suma?, ¿se multiplica?, ¿se lleva a la exponencial?, ¿se deriva?

En el vacío propio caben los vacíos de los extraños a los que llamamos amigos.

Con el vacío individual bastaría, creo.

¿Se dan cuenta?

O quizá tampoco hace falta que se den cuenta: basta con el silencio que nunca vino.

✨ En el corazón de cada vacío se revela la fuerza de nombrarlo.

Macu.Kitschmacu

📤 Compartir en:

Facebook | X | LinkedIn | WhatsApp | Telegram


Ya que estás por aquí, te recomiendo leer: La autobiografía de la ostra

miércoles, 13 de agosto de 2025

Cuando las ideas se esconden: cómo escribir incluso en el vacío creativo

 

Cuando las ideas se esconden: cómo escribir incluso en el vacío creativo

🕒 1 min de lectura · Hoy

Tal vez están en la otra habitación, escuchando a escondidas si escribo o no escribo, y burlándose de mi lapicera, que hoy parece más un termómetro que una pluma. O están bajo la cama, con un calcetín perdido, esperando que me agache a buscarlas.

Me pregunto si llegan como un relámpago que prende todo de golpe o si se deslizan como gatos que no quieren molestar. ¿O será que su verdadera gracia es no estar? La ausencia, a veces, se comporta como un espejo que no devuelve la imagen. Y yo me quedo mirándolo, esperando que el vidrio diga algo.

El momento tiene muchos momentos. Algunos redondos, otros alargados, otros que se doblan y vuelven a empezar. Me quedo pegada al que está vacío, como si fuera el único. Hasta que de pronto me descubro con un párrafo entero, ahí, de pie, mirándome con cara de “¿ves que sí estabas escribiendo?”.

Me acuerdo de una maestra que decía que un párrafo debía tener siete renglones, ni uno más ni uno menos, como si fuera una receta de cocina para que saliera bien. Pero los párrafos, igual que las ideas, tienen caprichos: a veces se quedan cortos como un bostezo; otras, se estiran como una siesta de domingo. Y en ese estirarse y encogerse, se parecen mucho a nosotros.

Que creemos que no hay nada cuando hay todo.

Que creemos que las ideas se esconden, cuando en realidad resbalan por los dedos: una, tras otra, otra.

Otra cosa es que las ideas sean como ellas quieren y no como nosotros queremos, y por eso creemos que no hay nada… por eso creemos que el espejo no devuelve imagen, cuando en realidad está devolviendo algo que no alcanzamos a reconocer.

-- No es que falten ideas, es que aún no las reconoces. --

— Macu.Kitschmacu

 

Compartir:📘 Facebook · 🕊️ X · 🔗 LinkedIn · 💬 WhatsApp · 📨 Telegram

Te sugiero esta nota para que sigas conociendo el blog: Il dolce far niente

lunes, 11 de agosto de 2025

En el átomo no existe el miedo: la frase de Sharon Stone que no dejo de pensar

 

“En el átomo no existe el miedo.”

⏱ Tiempo de lectura: 1 min

Lo leí en The Beauty of Living Twice de Sharon Stone.

Sonreí al leerlo, me encantó…fue un guiño sincero y desde entonces lo pienso muy seguido.

Bien, Sharon.

Macu.Kitschmacu

✨ En el corazón de cada átomo habitan las infinitas posibilidades; es la certeza de que el infinito no conoce el miedo.

📤 Compartir:

📘 🐦 💼 💬 📨

Recomiendo también leer: Suave es la noche

jueves, 7 de agosto de 2025

Instrucciones para reconocer a un creativo en libertad



Instrucciones para reconocer a un creativo en libertad

🕒 2 min de lectura•Por Macu.Kitschmacu

1. Mira sus ojos: no miran, exploran.

2. Abre su libreta: está llena de mapas de mundos que no existen (todavía).

3. Pregúntale la hora: te responderá con una historia.

4. Observa sus colores: nunca son casuales, siempre tienen intención.

5. Nota su sonrisa: aparece en los momentos más improbables, como si supiera un secreto.

6. Fíjate en sus diseños: no son adornos, son planes disfrazados de belleza.

7. Lee su estructura: es flexible como bambú, pero firme en lo que importa.

8. Cuenta sus desvelos: cada uno es la prueba de que una idea no lo dejó dormir… y valió la pena.

9. Escucha su humor: mezcla ironía, ternura y un poco de caos.

10. Mide su paciencia: infinita para crear, nula para lo mediocre.

11. Reconoce su capacidad para volver a empezar: lo hace tantas veces que parece un arte en sí mismo.

12. Sigue el rastro de sus objetos: parecen simples, pero cada uno guarda una historia.

13. Observa cómo mira lo cotidiano: lo convierte en algo extraordinario sin siquiera proponérselo.

14. Presta atención a sus charlas: siempre dejan una idea flotando en el aire.

15. Mira su forma de esperar: incluso en pausa, su mente sigue construyendo mundos.

 

------Crear es la forma más elegante de florecer------


📘 Compartir en Facebook 🕊️ Compartir en X 💼 Compartir en LinkedIn 🟢 Compartir en WhatsApp 📨 Compartir en Telegram


Macu.Kitschmacu

miércoles, 6 de agosto de 2025

Agosto inició suave: días lentos, sabores nuevos y algo que vuelve a empezar


🕰️ Tiempo de lectura: 2 minutos

Agosto inició suave

Los días han transcurrido lentos y nuevos,

Entre libros e historias,

Entre nuevos sabores y creaciones.

Agosto, aquí,

es cálido, es sorpresivo.

Transcurre entre sol y luz,

entre lluvia y viento,

como si el tiempo eligiera vivir más lento,

y se deslizara con parsimonia,

dejando espacio para mirar, para sentir,

para pensar en lo que no había notado antes.

Hay una ternura invisible en las cosas.

Un ritmo distinto en las horas.

Y entre lo cotidiano,

una promesa de algo por venir.

Sentir lo que había soñado,

y tal vez olvidado.

Moverme hacia eso que siempre ha estado ahí, latente,

contenido, esperando.

Agosto inició

como un susurro que se extiende,

como un reencuentro con lo que siempre he sido,

y con lo que aún no me animo a ser.

Hay algo en su forma de pasar,

que no exige,

que no apura,

que solo invita.

Invita a quedarse un poco más

en el gesto que nace,

en el silencio que dice,

en el deseo que despierta.

Agosto inició

y conmigo,

algo también volvió a empezar.

🌬 Hay meses que no solo pasan: se quedan. Porque traen de vuelta partes de ti que estaban esperando florecer.

Comparte esta nota:

📘 Facebook | 🐦 X (antes Twitter) | 💼 LinkedIn | 📲 WhatsApp | ✈️ Telegram

También puedes compartirlo en tus historias de Instagram y mencionar @kitschmacu

Escrito por Macu.Kitschmacu

lunes, 4 de agosto de 2025

Hoy toca realismo: entre libros pendientes y cajones por ordenar

Hoy toca realismo

Iba a subir una lista de libros y pelis que me acompañaron el fin de semana, pero acontece que tengo ropa que doblar y cosas que acomodar.

Hoy, los menesteres de la adultez exigen su lugar: cajones por ordenar, sábanas por doblar, y un poco de reacomodo de la presencia doméstica en este hogar que se me quedó en pausa desde el viernes.

Luego hablamos de arte, hoy toca realismo.

🕯 Macu.Kitschmacu

Comparte este post:

Facebook | X | LinkedIn | WhatsApp | Telegram

jueves, 31 de julio de 2025

Ya no escribo solo de marketing (pero aún leo el mundo con ojos de campaña)

⏱️ Tiempo estimado de lectura: 2 min

Ya no escribo solo de marketing (pero aún leo el mundo con ojos de campaña)


De la publicidad al suspiro: notas sobre un cambio necesario

Cambié de tema, de tono y de ritmo. Este blog ya no es solo de marcas. Es de lo que me pasa. Lo que pienso. Y lo que a veces no me atrevo a decir.

Durante años este blog fue un archivo vivo de marcas, slogans, campañas que me hacían levantar la ceja, pensar, reflexionar y escribir.

Analizaba titulares como quien mira radiografías: buscando el hueso del mensaje, la grieta, la intención detrás de lo aparente.

Disfrutaba encontrar patrones en los comerciales de shampoo. En los cambios de empaque, en los nuevos logos.

Escribir de eso era mi manera de decir: “mira cómo nos hablan”, “mira cómo crean”. Y en parte, aún lo es.

Pero últimamente, lo que me inspira no siempre viene con jingle. No tiene logo ni presupuesto. No tiene pauta, no está en diferentes canales, ni lleva un sponsor nuevo.

Es más bien una frase que pienso cuando me cambio de blusa. Un recuerdo que aparece mientras se enfría el té. Una de mis gatas que se acomoda cerca, justo cuando no sé cómo seguir escribiendo.

Antes buscaba el storytelling en las campañas. Ahora lo busco en mí.

No es que haya dejado de pensar en la estrategia, de ser observadora, lectora del mercado. Es solo que ahora también leo mis propias marcas internas: las que deja un domingo largo, una llamada no hecha, una emoción que se quedó sin campaña.

Este blog está cambiando. No se va. No borra lo que fue. Solo se mueve un poco, como se mueve el sol sobre la pared mientras avanza el día. Se mueve como se mueve la vida, cómo nos movemos todos.

Ya no escribo solo de marketing. Pero aún leo el mundo con ojos de campaña. Y si alguna de estas nuevas historias te habla, si toca de manera suave o expande tus horizontes con una sonrisa, bienvenida.

Porque el storytelling sigue. Solo cambió el foco.

📌 De lo mercadológico, aún puedes leer:

  1. Pepsi: La pareja perfecta sí existe
  2. Topo Chico: rediseño con sabor a historia
  3. Toblerone azul: rediseño con sabor a Crunchy Almonds

📘 De las nuevas notas e historias de la vida:

  1. Consejos furtivos para vivir con más ligereza
  2. Los creativos
  3. Era improbable, pero no imposible

Cambia, todo cambia.

Un abrazo y gracias por pasar al blog.

Macu.Kitschmacu

Macu es creadora de Kitschmacu desde 2009.

Escritora, estratega, observadora incansable del branding y de lo cotidiano.

Sigue escribiendo desde las marcas… y desde el alma.

📤 Compartir esta nota:

Facebook | X / Twitter | LinkedIn | WhatsApp | Telegram

martes, 29 de julio de 2025

Pasa que pasas: una crónica suave entre las 6am y las 9pm

 

Pasa que pasas: una crónica suave entre las 6am y las 9pm

⏱ Tiempo de lectura: 2 minutos

De 6 de la mañana a 9 de la noche pasan muchas cosas.

Pasa que suena la alarma del despertador, suena una vez, suena dos veces.

Pasa que hay que acomodar la noche en los primeros minutos del día: la cama, la ropa, las gatas, el pelo.

Pasa también que te pienso. Rápido, por la mañana te pienso.

Entre que paso de ponerme la blusa y el reloj, pasas.

Paso de mi casa a la calle. A seguir. A hacer alto. A subir cuatro pisos. A subir dos más.

Pasa que paso por agua, por té, que paso entre pasillos con pasos sigilosos que pasan.

Pasó la mañana. Llegó el mediodía.

Llegó el día a despedirse de la mañana.

Viene en camino la noche, que dirá adiós al día también.

Pasaron las horas, como pasó la gente, como pasé yo entre la vida de los demás.

Pasaste tú en mis pensamientos.

Pasamos. Todos pasamos.

Pasa ahora que son las nueve de la noche.

Pasa la noche.

Pasa suave.

Pasa en calma.

En calma, pasas.


Fin del día. Inicio de otra cosa. Macu.Kitschmacu

 

📘 Facebook | 🐦 X | 🔗 LinkedIn | 💬 WhatsApp | 📨 Telegram

📸 ¿Te gustó? Comparte una frase en Instagram y etiqueta a @kitschmacu.

lunes, 28 de julio de 2025

Consejos furtivos para vivir con más ligereza


10 consejos que no pedí, pero se me quedaron

⏱ Tiempo de lectura: 5 minutos

Lunes de compendio de cosas que alguna vez leí, me contaron o escuché en alguna conversación. Nada trascendental, pero sí curioso. Por la curiosidad y por la peculiaridad, que no son lo mismo.

Sin más preámbulo, con ustedes este compendio de conocimientos, ideas sueltas y por qué no, ideas para llevar a cabo desde la comodidad del hogar. Podrá usted, apreciable lectora, estimado lector, realizar alguna de ellas o si así lo prefiere meditar sin mucha profundidad pero sí con ligereza y simpatía en alguna.

🌙 1. “No necesitas ponerte perfume para dormir... pero si lo haces, te vas a sentir deliciosa.”

Y no es para nadie. Es para ti. Por ese ritual invisible que nadie ve. Por esa complicidad silenciosa entre tu cuerpo y tu deseo de sentirte bien, solo porque sí. Ligera y olfativa travesura que resulta delicioso realizar.

2. “El café no te despierta. El sueño es más fuerte.”

Me lo dijo una nutrióloga. Una vez, dos veces, varias veces. Luego lo confirmé. Y ahora que dejé el café, lo entiendo de forma luminosa. Dormir bien es el nuevo lujo. Uno sin etiqueta ni taza de cerámica, ni capsulitas Vertuo. Eso de las 8 horas de sueño es verdad. Hay que darle tiempo a las células de que se regeneren y hagan lo suyo, el sueño es su gran aliado.

📨 3. “No tienes que contestar el WhatsApp en cuanto lo lees.”

Ni el correo. Ni el DM. Ni la vida entera. Responde cuando estés lista, no cuando te pique la ansiedad. Respetar tu tiempo no te hace menos comprometida. Te hace menos drenada. Alguien por ahí me dijo una vez: “Ni tampoco tienes que tener o poner la última frase en la conversación de whatsapp”. ajajaj mi vida cambió. ajajajaj

4. “Di que no con la voz que usarías si te hubieras ganado el Oscar.”

Con firmeza, elegancia y sin justificarte. “Gracias, esta vez no.” “No en este momento.” “Paso con cariño.” Y luego sal del escenario. No expliques. Brillas más así. Ya lo dijo Cate Blanchett con un Oscar en mano: The world is round, people!

👁️‍🗨️ 5. “Tú no eres fea. Solo estás viendo fotos donde no te amabas.”

Sí, la luz influye. Sí, la cámara delantera a veces traiciona hasta a la más bella. Pero la verdadera distorsión es emocional: a veces, lo que no aceptamos de nosotras, lo vemos exagerado en el espejo. No necesitamos filtros. Necesitamos pausas y recordar que estamos acompañadas. Visité una expo en CDMX que me gustó mucho, se llama Mystika. Al salir, en la Gift Shop, había un imán: “Si supieras quién camina a tu lado por la senda que has escogido, sería imposible que experimentaras miedo” … el imán ya está en mi refri y la frase en mi cabeza, en el corazón y ahora en tu monitor.

🍽️ 6. “Come despacio. Nadie te lo va a quitar.”

Tienes tiempo. Mastica. Respira. Saborea. Disfruta. Comer lento es una forma de decirte: estamos bien.

💗 7. “Love is love, empezando por casa.”

El amor que te das  ti mismo, a ti misma, se irradia a los demás. No pide permisos ni explicaciones. Se siente seguro y cuida. Si tiene que esconderse o doler, no es amor: es otra cosa. Es miedo… Tal vez ese es el verdadero lobo disfrazado de oveja.

📵 8. “No todo lo que piensas tienes que decirlo. Y no todo lo que sientes hay que postearlo.”

Hay cosas que valen más cuando las dejas en pausa. Cuando las dejas crecer en silencio. No todo necesita validación inmediata. Algunas verdades maduran mejor en el cuaderno.

9. “Haz algo bonito con lo que aprendiste.”

Este es mío. Pero lo heredé de todas esas versiones mías que creyeron que “se equivocaron” y luego tomaron notas y acción. Siempre se puede volver a empezar. ¿Cuántas veces?... Las que sean necesarias.

🧴 10. “Hidrátate, pero no solo con agua.”

Hidrátate con conversaciones que no te cansen. Con canciones que te suban la espalda como ola refrescante y vigorosa. Con descansos gozosos. Con una caminata sin reloj. Con un buen podcast. Con un gran libro. Y sí, también con agua, con jengibre o limón si se puede.

Fin del comunicado, apreciables lectores. Pueden regresar a sus actividades… o quedarse aquí, oliendo su muñeca perfumada.

Un abrazo,

Macu.Kitschmacu

💬 ¿Te gustó este compendio? Compártelo con alguien que coleccione frases, como tú:

📘 Facebook | 🐦 X | 🔗 LinkedIn | 💬 WhatsApp | 📨 Telegram

📸 Para compartir en Instagram, sube una frase como historia o carrusel y etiqueta a @kitschmacu.

Y si quires seguir explorando el blog te recomiendo: La autobiografía de la ostra

sábado, 26 de julio de 2025

Versión sin corrección #1 en Ko-fi

 

¿Qué pasa cuando una no corrige nada?
Ni el texto, ni el impulso, ni el recuerdo.
Así nace Versión sin corrección.

💥 Primera entrega: Lo que el silencio me enseñó. 

Disponible ahora en Ko-fi: https://ko-fi.com/s/7115de1eab < Clic en la liga

Descárgalo, léelo y disfrútalo

martes, 22 de julio de 2025

❤️ ¿Por qué Toblerone tiene tantas versiones? Una historia de sabor y marketing emocional 🍫





¿Por qué Toblerone tiene tantas versiones?

🕒 Tiempo de lectura: 4 minutos

Entre nostalgia, sabor y marketing con emoción

No era hambre. Era emoción envuelta en un cartón triangular. 🍫

Primero fue el clásico: el de envoltura dorada con letras marrón. Ese que parecía un souvenir europeo.
Luego vino el blanco. Y después el azul. ¿Qué le pasó al Toblerone?

Una vez creí que Toblerone solo existía en los aeropuertos, en los lugares lejanos. De hecho, cuando estudiaba, una amiga que solía viajar al extranjero siempre me traía uno de regalo (así fue como los conocí), y digamos que fue amor a primera vista:

  • Empaque diferente, más rígido, con impresión de alta calidad y forma triangular
  • El chocolate al sacarlo de la cajita, y ese peculiar diseño de triángulo de chocolate, espacio para cortar, triángulo de chocolate, espacio para cortar
  • Definitivamente el bite perfecto para degustar

Y claro, después de un bite, el otro y el otro, y así hasta llegar al final de la barra.
Recibir ese regalo, era como recibir algo que venía con pasaporte: elegante, extranjero, aspiracional. Una barra que decía “estuve lejos… y me acordé de ti”.

Pasó el tiempo y bueno, fue mucho más sencillo encontrar el tan bien recibido manjar. Ahora puedo verlo y comprarlo en Sanborns, Home Depot (creo), en el súper. En Amazon.
Y no, no solo en su versión original, sino en una hermosa colección de personalidades azucaradas que parece crecer cada temporada: Crunchy Almonds, Salted Caramel, White, Dark, Fruit & Nut, Orange Twist, Raspberry, Praline…
¿En qué momento se multiplicó?

La respuesta corta: marketing emocional.
La larga: Toblerone entendió lo que muchas marcas aún no… que no solo venden producto, venden posibilidad.

Toblerone no vende chocolate. Vende un momento. Una sensación de "esto es especial", aunque te lo estés comiendo sola viendo una serie turca a las 11:38 de la noche (ajajajaj no estoy haciendo eso jajajaja).

Que por cierto, con eso que acabo de escribir… sueno a maestro de merca en la primera clase preguntándole a sus alumnos: ¿Qué vende Starbucks? Y cuando todos contestan “Café”, remata con su experiencia de todo buen marketero: “Experiencia, jóvenes. Starbucks vende experiencia, no café” ajajajajaj.

Toblerone ha lanzado más de 20 versiones distintas en las últimas dos décadas, con estrategias distintas según región, canal de venta o nostalgia objetivo.

Hoy los chocolates también se personalizan. Se coleccionan. Se comparan.
¿Cuál es tu favorito? se convierte en conversación.
A mí me gusta el Crunchy Almond, el Original y el Oscuro.

¿Por qué nos emociona tanto un nuevo sabor de Toblerone?
Porque no es sólo chocolate:
Es identidad comestible.
Es sentir que elegiste algo distinto. Que el mundo tiene variedad. Que puedes probar algo nuevo sin moverte de tu sala.

Porque comer es también contarse una historia a una misma.
Y en esa historia, a veces somos la que elige el clásico…
Y otras, la que se atreve al azul.

Quizá por eso seguimos probando cada versión nueva.
Porque cada una nos promete ser la mejor, aunque siempre volvamos a la primera que conquistó el paladar y el corazón.


🧪 En una investigación no exhaustiva, y claramente no académica:

Versión ¿Existe? Notas
Original (milk chocolate)La clásica
Dark Chocolate (amargo)Permanente en muchos países
White ChocolateMuy común
Crunchy Almonds (Toblerone Azul)Disponible en México y Europa
Fruit & NutPopular en Reino Unido
HoneycombVisto en UK y duty free
Salted Caramelized AlmondsEdición especial
PralineEn mercados como Suiza y Alemania
CoconutEdición limitada
Orange TwistEdición temporal
Toblerone TinyNo es un sabor distinto, pero sí formato emocional
Gingerbread, Snowtop, Christmas EditionsTemporales navideñas

Muchos, bellos poemas. Sabor chocolate. Sabor Toblerone.

Macu. Kitschmacu

Comparte este post:
📘 Facebook | 🐦 X | 💼 LinkedIn | 📱 WhatsApp
Para compartir en Instagram: toma captura o usa el link directo en tus historias.

Recomiendo también una bonita nota de 2012: Toblerone azul: rediseño suizo con sabor a Crunchy Almonds

jueves, 17 de julio de 2025

Suave es la noche

Huele a velas.

Escucho lluvia.

La luz blanquecina de la luna se percibe apenas por la ventana entreabierta de la habitación.

Truenos.

Sonidos de sirenas.

Nubes que se acomodan para seguir cayendo.

No hace calor. No hace frío. No hace nada.

En la nada todo cabe, todo pasa, todo es posible.

Ya no huele a velas.

Escucho más lluvia.

Entran el viento y la luna.

Las gatas reposan: una cerca de mí, la otra cerca de la primera.

Suave es la noche.

Macu. Kitschmacu

miércoles, 16 de julio de 2025

Una campaña de galletas que no era para mí… pero me abrazó igual

Publicidad que me rompió el corazón (y no era para mí)

La campaña de galletas que abrazó a familias enteras

Tiempo de lectura: 3 minutos

Hoy toca turno a un spot viejito pero bonito: This is Wholesome, lanzado por Honey Maid en marzo de 2014. Un comercial que, aunque nació en medio de controversia, dejó un mensaje poderoso que sigue vigente.

La base narrativa: amor, familia, empatía, encuentros… y lo familiar dentro de lo diverso.

Yo no tengo hijos. Pero no hace falta ser padre o madre para sentir el corazón emocionarse al ver a personas que confían en su historia, en su vínculo, en su amor, para construir un hogar —uno propio, distinto, real.

💛 Amar, cuidar, acompañar, fortalecer y permitir que el otro sea quien es. Eso es amor.

Eso es lo que muestra este comercial.

Aunque en su momento recibió comentarios reaccionarios, Honey Maid respondió con un gesto hermoso (no te lo cuento… ve el video aquí arribita). Un ejemplo de branding emocional bien ejecutado: sin gritar, sin victimizar, solo con verdad y ternura.

Publicidad que abraza. Aunque no comas galletas.

El amor, siempre, es la respuesta.

Macu.Kitschmacu



Comparte este post:

Gran sugerencia de lectura: When you get home

martes, 15 de julio de 2025

Escribí una carta como antes, con sobre, estampilla… y cariño

           

Con sobre, estampa y cariño

⏱️ Tiempo de lectura: 3 minutos

Siempre me gustaron las cartas.

Tienen algo de secreto y algo de emoción.

Como si una pudiera meter un pedazo de sí misma en un sobre y entregárselo al viento, con la esperanza de que se reciba.

Las cartas son trozos de tiempo detenido.

Un "te pienso" que se queda flotando en el papel.

Un abrazo que viaja en la penumbra de un buzón.

Un "estoy contigo", aunque no se diga así.

Hace unas semanas, mi mamá y yo estábamos hurgando en las fotos viejas —esas que viven en una maleta sin nombre, allá en su casa.

Entre retratos torcidos y papelitos con dedicatorias casi borradas, apareció una carta.

La había escrito la más chiquita de mis primas. Una niña entonces, ahora mujer. Treinta y tantos, ya.

Era una tarea de la escuela. Una carta con letra tambaleante, con dibujos, con palabras que se adivinaban más que se leían. Pero ahí estaba: el intento. La intención de contarle algo a alguien. De hacerle llegar su voz con papel y tinta.

De niña, yo también encontré cartas. Unas de amor, escondidas entre los libros de una tía. Cartas de un novio que no le conocí. Leí una. Tal vez dos. Pero me sentí de más. Ajena. No eran para mí.

Entonces supe que las cartas tienen dueño. Un destinatario. Y un remitente que se juega el corazón en cada línea.

Antes era así. Si era algo importante, se escribía a mano. Se compraban estampillas. Se buscaba la dirección con letra bonita. El remitente se coloca arriba. El destinatario abajo, a la derecha. Jamás al revés, si uno no quería que el mensaje regresara.

Hace poco, en pleno siglo XXI, escribí una carta. A mis sobrinos. Desde el Palacio Postal de la Ciudad de México. Porque sí. Porque me pareció bonito. Porque me pareció justo.

Les conté lo que vi esa mañana: Bellas Artes, el Museo Nacional, el mismo Palacio Postal. Tres palacios. Uno en cada esquina. Pensé en Las mil y una noches, pero sin alfombra voladora.

Les hablé del arte, de la gente, de la comida. Del calor. De todo lo que se me ocurrió mientras caminaba y los pensaba.

Doblé las hojas como me enseñó mi mamá. Con cariño. Pegué las estampillas. Y la eché al buzón.

No ha llegado.

Pero fue una carta bonita.

Y escribirla fue suficiente.

💌 “Una carta no siempre necesita destino para cumplir su propósito.”

Macu. Kitschmacu

📤 Comparte esta carta:

🔵 Facebook | 🐦 X (Twitter) | 🔗 LinkedIn | 💬 WhatsApp | 📨 Telegram

Puedes seguir explorando más notas, te recomiendo: Pintar como quien acaricia.

lunes, 14 de julio de 2025

Multidisponibles, multicomprometidos… y agotados: una mirada al burnout moderno

La moda de estar ocupados: productividad tóxica, burnout e identidad

🕐 Tiempo estimado de lectura:
👉 2 minutos

Yo no sé en qué momento se puso de moda estar ocupados.

Quizá fue por esas películas de los ochenta, esas donde los hombres de traje no se quitaban el saco ni para llorar.

O de los libros que decían que había que levantarse a las cinco, tomar decisiones firmes, no titubear, no comer, no descansar.

Éxito era no sentarse. Éxito era estar enojado con el tiempo. Éxito era correr sin saber adónde. O correr a donde corrían los demás.

Y entonces…

Productividad se volvió otra forma de decir: vales.

Aunque nadie preguntara cuánto te costaba valer.

Aunque el costo se llamara agotamiento.

Aunque el cuerpo dijera que no, pero tú respondieras que sí.

Aunque los sueños personales se quedaran guardados como ropa de invierno.

La vida se volvió eso: doce días al año para uno mismo.

Y si tienes suerte… uno o dos días más, con el paso de los años. Que se suma a la prestación de ley de tener chanza de vivir la vida.

Hay que ser productivos. Estar disponibles. Multidisponibles. Sonreír. Multisonrientes.

Mostrar compromiso. Multicomprometidos. Hacer. Multihacer. Parecer. Multiparecer. Ser capaz. Multicapacidad. Multitasking.

Y mientras tanto, ¿quién eres cuando no estás “siendo”?

¿Qué haces cuando no estás “haciendo”?

¿Quién eres para ti?

¿Qué haces para ti?

Se agendan las sesiones.

Se agendan los encuentros.

Se escriben los acuerdos.

Se agenda la comida.

Se cambia la comida.

Se omite la comida.

¿Y la vida dentro tuyo?
¿Aparece en la agenda?
Burnin Burnout Burndreams

Si este texto te resonó, compártelo. Hay muchas personas igual de multitodo buscando un respiro.

Macu.Kitschmacu

Compartir en:

📘 Facebook | 🐦 X (Twitter) | 💼 LinkedIn | 📲 Whatsapp

💻 Como ya estás por aquí te recomiendo visitar también: La suavidad de los viernes y otras formas de habitar la calma. 

domingo, 13 de julio de 2025

🖥️ Primer post desde Lenovo: la historia de una computadora que resurgió del rincón

⏱️ Tiempo de lectura: 4 min


💻 Durante la pandemia, Toshiba falló. Lenovo fue exiliada al clóset. Tres años después, esta es la historia de cómo volvió a la vida, guiada por la paciencia… y ChatGPT.


Querido público, querida audiencia:

Verán ustedes…

Corría el tiempo de la pandemia —ese paréntesis extraño del mundo, esa pausa forzada que convirtió las casas en trincheras y los escritorios en salvavidas—, cuando mi Toshiba, bebé de luz, empezó a mostrar signos de vejez tecnológica. Aleteaba apenas, se encendía como quien prende una vela en la niebla, y a veces simplemente no respondía, como si se negara a seguir cargando el peso de la conectividad.

Compré entonces una Lenovo —una compra extraña, porque todas mis computadoras personales hasta entonces habían sido Toshiba.

Lenovo, esta misma desde la cual les escribo hoy, casi como en confesión. La instalé con la esperanza de que fuera una digna heredera, una compañera robusta para días de encierro de esa ya lejana época, pero resultó torpe, lenta, como si cada aplicación le doliera. Nunca terminó de entenderse con el trabajo remoto ni con las videollamadas, ni con el RAM ni con nada. Nunca logró el ritmo que una necesita cuando el afuera se ha borrado.

Así fue como fue a dar al fondo de una mochila, y de ahí al rincón más callado del clóset, en ese estudio que también es refugio, trinchera, y a veces, santuario. Ahí quedó, como duermen las cosas que no se resignan a ser olvidadas del todo.

Pasaron los años —¿tres tal vez?—, y Toshiba, heroína leal, volvió a flaquear. Esta vez de verdad, con esos achaques definitivos que dan los años a las máquinas que nos han acompañado tanto. Apenas logré subir una nota la semana pasada. Apenas.

Este domingo, con el sol filtrándose tímido por la persiana después de una tarde lluviosa y un poco de resignación escondida entre los dedos, decidí abrir ese rincón. Saqué a Lenovo del remanso, sacudí el polvo como quien sacude una promesa vieja. Seguía igual: lenta, testaruda. Como si aún estuviera ofendida por los años en la sombra.

Pero me armé de paciencia —de esa que se parece mucho al amor—, y confiando en mis habilidades de técnica informática autodidacta surgidas el día de hoy, me dejé escoltar por ChatGPT, que me hablaba como una voz amiga desde la pantalla de mi celular, con instrucciones de oráculo doméstico.

Le mostraba fotos, me guiaba paso a paso, y así estuvimos, cinco horas exactas, entre reinicios, actualizaciones, y comandos que no sabía que existían.

Y aunque dije antes que “no sé cómo”, la verdad es que sí sé cómo lo hice: seguí al pie de la letra cada instrucción, con certeza, dedos y mente firme y la determinación de un toro que sale a embestir lo que sea necesario. Porque cuando una decide, decide con todo.

Y bueno, fin de la historia.

Primer post desde Lenovo.


A veces lo que creíamos descartado solo estaba esperando volver con más fuerza. 💾


📤 Comparte este post:

Macu.Kitschmacu

BTW acá otra bonita historia de la vida real: Entre toda esa gente estabas tú