martes, 27 de febrero de 2018

De percepción y realidad.



¿Anunciarse o no anunciarse? He ahí el dilema.

Los procesos de decisión del consumidor forman parte de los procesos mentales y emocionales que las personas experimentamos al momento de comprar y usar bienes y/o servicios, los cuales utilizaremos posteriormente para satisfacer deseos y necesidades. Importante aclarar que (como ya lo mencioné en un post anterior, nuestras necesidades humanas (esas que todos sentimos independientemente de nuestro lugar de nacimiento, edad, sexo, condición social, etc.) toman forma o medida por la cultura en la que el individuo esté inmerso y por supuesto de la personalidad individual.

Decía pues, que cuando un mensaje publicitario nos es entregado (cuando entramos en contacto con él, independientemente del medio que sea: radio, tele, billboards) nuestro cerebro ejecuta una evaluación rápida de ese mensaje que recibe, a esto se le conoce como Proceso de decisión del consumidor.

Y está conformado de la siguiente manera:
1.       Reconocimiento de la situación / (lo necesito, lo quiero, no sabía que lo necesitaba)
2.       Búsqueda de información
3.     Evaluación y selección de marcas / de muchas de aquellas que existen en la oferta de       mercado.
4.     Elección del proveedor y compra / el proveedor puede ser un lugar físico o virtual, dentro   de la zona geográfica o bien ubicado en otro lugar del mundo.
5.      Comportamiento post compra.

Una vez conocido esto y retomando la cuestión inicial de esta nota. ¿Anunciarse o no anunciarse? Sí, hay que anunciarse, pues para promover cualquier producto o servicio es necesario crear la conciencia, generar percepción de que este producto (con sus un o mil beneficios) existe.

Percepción es realidad.

Macu. Kitschmacu.

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