miércoles, 31 de diciembre de 2025

Mientras en otro lado

 

Hace calor en diciembre.
Aquí el calor no se va nunca; se queda a vivir. Antes diciembre aflojaba un poco, como quien entiende el cansancio ajeno. Este año no tuvo esa delicadeza.

Me dormí un rato y desperté sin saber por qué. El insomnio no hace ruido al llegar, pero se instala. Trae pensamientos pequeños, casi ridículos, que uno mira de reojo y que, si no se cuida, acaban creciendo hasta ocuparlo todo.

El insomnio engaña. Hace creer que ese punto mínimo es el mundo entero. Por eso escribo: para no obedecerle.

Tal vez fue el viaje. Las maletas abiertas, los itinerarios, la idea de moverse de lugar siempre me dejan los ojos abiertos más tiempo del necesario.

En algún sitio ya cambió el año.
Aquí no.
Aquí sigue siendo lo mismo: el mismo calor pegado a la piel, la misma noche sin sueño, el mismo abanico insistente, y esta manera mía de ordenar las ideas para que no se me salgan de las manos.

Macu.Kitschmacu

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